Conexión más allá de la edad

Conexión más allá de la edad

A veces las situaciones se dan de una manera muy rápida y sin darte cuenta te ves sumergida en ellas, y eso es lo que me pasó con Guayre. Hacía como dos días que se había abierto el perfil en la página y me había mandado algún mensaje, quizás porque cuadró conmigo en un mismo momento de conexión.Ya lo había visto en los nuevos perfiles e incluso fui a visualizar un poco su parte por si podía descubrir algún aspecto interesante en su información, lo que descubrí en principio y que no me convenció mucho fue su edad, el resto de información era escasa.

Al final me decidí y le respondí a su mensaje porque me pareció muy educado y me dio buena vibra. Fui descubriendo que lo de educado era más que cierto a medida que seguimos en contacto, ciertamente era joven pero con conversación, cosa que a veces no abunda mucho.

Unos cuantos mensajes por la página bastaron para la llamada telefónica, me decidí a pedirle su número y lo llamé. La verdad es que Guayre es de esas personas con las que hablas y parece que la conoces de hace más tiempo, con conversación, simpático y “despierto”.

Me desplacé a la capital a hacer una visita hospitalaria y como estuvimos wasapeando cuadramos vernos para conocernos en persona, y así sucedió. Al inicio él estaba un poco nervioso, pero todo se fue pasando a medida que comenzamos a hablar, no quiso tomar nada por los alrededores, sino me dijo de llevarme a otro lado. La verdad que no me hacía mucha gracia ir a un lugar que no sabía cuál era con alguien desconocido, aunque me transmitiera buen rollo.

Accedí y estuvimos hablando durante el trayecto que duró como 15 minutos, lo miraba y sólo pensaba en lo joven que era, y aunque me había llevado alguna grata sorpresa con gente más joven, no es lo que en realidad busco para mis encuentros sexuales. “te voy a llevar a un mirador, para tener un lugar tranquilo para charlar…” así me dijo. Paramos a por algo de beber y lo siguiente que hace es pararse delante de un portal, entra y yo detrás “descolocada”: “espera…pero dónde vamos”…”confía, vamos”… nuevamente me fíe de él y me dejé llevar.

Nos metimos en un ascensor diminuto por su tamaño y acabamos en la azotea, donde había un cuarto bien preparado con unos sillones, un ropero, un colchón hinchable y unas buenas vista jeje. Estaba claro que aquello era una especie de picadero donde llevar a sus conquistas. Nos sentamos y mientras nos tomábamos la bebida seguimos hablando, cosa que llevábamos todo el rato haciendo, me sentía cómoda. Aquellos ojos azules me penetraban y veía una mirada limpia.

Soy muy directa y después de hablar de todo un poco le pregunté que quería que pasara allí, y me lo hizo saber. Comenzamos con besos en el sillón y acabamos desnudos sobre aquel colchón hinchable. Pero antes ya mi boca había probado aquella polla que se presentaba ante mí, era tan deliciosa y entraba tan fácilmente, hasta el fondo de mi garganta…y él olía tan bien…me encanta el tema de los olores…él ya tenía un olor particular que no iba a olvidar.

Boca abajo en la colchoneta, dejé que descubriera mi espalda y me la lamiera, mordisqueara…mi coño llevaba rato ya babeando, pero él aún no lo había descubierto. Tenía claro que el sexo con él no iba a ser salvaje, ni tan intenso como con otros hombres, pero me gustaba su forma de acariciarme, de besarme, de mirarme y de estimularme.

Fue una mañana de domingo diferente, una primera toma de contacto buena, me encantó comerle la polla hasta el final y sus huevos, me encantó cómo me estimuló para que me corriera, me ponía como una perra cuando su polla pasaba de arriba abajo por mi raja empapada, al penetrarme lo hizo despacio con suavidad y luego con más ritmo, cuando me folló me pareció que no iba a ser la última vez que lo haría. Al bajar en el ascensor lo atraje hacia mí y le di un par de besos.
Cuatro días más tarde volvimos a cuadrar, nuevamente en el mismo sitio, esta vez no iba desconfiada ya sabía dónde iba y con quién. Nos encontramos con una señora que entraba en el portal y que también esperaba el ascensor, si ella supiera que estos dos iban a follar en el cuarto de la azotea jejeje…dejamos que ella cogiera el minúsculo ascensor y nosotros cogimos el siguiente. Al cerrarse las puertas nos morreamos con ganas, sabiendo lo que posteriormente vendría…allí jugando con nuestras lenguas, con el morbo que da el lugar.

Llegamos al cuarto (batcueva para ambos), ya era de noche y hacía un poco de frío, ya nos encargaríamos nosotros de calentarnos lo suficiente para no notarlo. Nuevamente en la colchoneta, estábamos desnudos, menos yo que mantuve las bragas durante un buen rato, mientras lo disfrutaba a él, chupándole la polla y viendo cómo él lo disfrutaba y yo más aún. Nuevamente estaba allí con aquel chico joven, con el que había cuadrado tan bien y quien me hacía disfrutar con su forma de tener sexo conmigo.

Esa noche jugamos un poco más, y disfrutamos mucho…sentir como me penetra y me mira me pone muchísimo, cuando me folla a 4 y me da nalgadas, o cuando le pido que pase su polla por mi coño chorreante y me masturbe el clítoris con la punta de su pene…bufff!!!Y nos volvimos locos y nos desatamos…hay una conexión que va más allá de una edad y para mi es suficiente.

Tanto la primera vez como esta, al correrse lo hizo sobre mi coño, me lo bañó por completo, en otra ocasión querré su leche el alguna otra parte de mi cuerpo. Se nos pasó el tiempo rápido, ya vestidos y nuevamente en el ascensor para marcharnos, nos morreamos con muchas ganas…hubiéramos vuelto otra vez arriba, un poco más y nos volvemos a poner calentitos jejeje…nos despedimos con la intención de volver a cuadrar.

Hay conexiones que van más allá de ciertos aspectos y con Guayre lo tuve claro, es agradable encontrar hombres como él.

Publicado por: esperanzada
Publicado: 17/11/2018 13:37
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Comentarios: 1
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Comentarios (1)

calidosex | 19/11/2018 13:21

Me encantan esas casualidades que surgen sin más... y acaban siendo una locura en cualquier sitio, mezclando morbo y placer con buena compañia!!

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