Un grano entre la paja

Un grano entre la paja

Entre tanta lluvia y mal tiempo del fin de semana, no sé muy bien como, el sol brillaba en Maspalomas., la oportunidad fantástica para poder dar rienda suelta al morbo en las dunas. Me acompañaba una mis más viciosas amigas, nos adentramos en la arena y buscamos un sitio que a la vez que discreto no fuera del todo secreto y allí montamos nuestro improvisado chillout. completamente desnudos nos pusimos a tomar el sol pero no pudimos pasar por alto la cantidad de hombres solos que nos rondaba, era algo exagerado, mucho más de lo que había visto antes, lo comentábamos y ganas nos daban de recoger el quiosco e irnos, por un momento me hizo recordar a la total falta de tacto que pude respirar en la playa de CAP d Agde, Fracia, dónde pude ver cómo se hacen círculos de gente alrededor las parejas que lo hacían, incluso al terminar todos aplaudían como si de un festival se tratara. De repente y al ver que nosotros no hacíamos nada obsceno, desaparecieron, parecía que se los había tragado la tierra, como que habían ido a ver qué era lo que estaban haciendo otros en otro sitio, oportunidad que aproveche yo para deleitarme de los placeres de la entrepierna de mi compañera. De repente en uno de esos momentos en los que uno hace el suricato levantando la cabeza para hacer un reconocimiento del perímetro, veo como se nos acerca una pareja, pasan despacio hasta que deciden pararse y en ese momento empiezan a besarse, abrazarse a meterse mano, vemos como el mira al horizonte hacia el lado contrario donde estábamos nosotros pero ella aún abrazada a él nos miraba fijamente mientras su mano derecha apretaba fuertemente los atributos de su compañero.

Mi amiga y yo nos mirabamos y mientras contemplábamos el espectáculo, ardiamos de morbo, mi artefacto estaba duro como una roca de la excitación. Como si de un instinto se tratara, agarre fuertemente el pelo de mi amiga y acerque su cabeza hacia mí sexo, no es que la pusiera a mamar no, empecé a follarme lenta y fuerte toda su boca dejando espacio para que la otra pareja lo pudira ver bien claro. Las miradas entre la chica y yo feron tomando un carácter cómplice y morboso aún sin conocernos de nada, yo la miraba mientras ella masturbaba a su compañero y a mí me la comía mi amiga, extendí la mano derecha y con un gesto lento fui cerrando cada uno de los dedos de mi mano de forma que no quedará duda de que quería que se acercaran... y lentamente así lo hicieron.

Eran extranjeros, no nos entendíamos casi nada pero el lenguaje universal de las miradas y caricias se encargaba de hacernos entender lo que queríamos. Los corazones latieron fuerte, los flujos lubricaron todos los deseos y con mucha pasión el ansia de los 4 fue satisfecha.

Nos cae encima la noche, el frío nos entumece, los mirones llegaron tarde, era el momento de irse, nos despedimos con besos y abrazos las manos se colaban por el cuerpo de los otros casi deseando volver a empezar y con miradas limpias, satisfechas y sonrientes cada pareja toma su camino.
En ocasiones he estado en las dunas y las cosas no siempre salen como a uno le gustaría que fuera pero la vida me enseñó en esta ocasión que cuando el momento permite que las condiciones se unan, aún con todo en contra se pueden vivir experiencias maravillosas.

Publicado por: somosdos36
Publicado: 19/11/2018 11:08
Visto (veces): 463
Comentarios: 3
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Comentarios (3)

pepex | 22/11/2018 15:23

Muy morboso uuff

mistercat | 19/11/2018 17:45

Sí, muy bueno, muy bien relatado. Se capta perfectamente el morbo de la escena. Por cierto, ¡vaya con los franceses! Por otra parte, es normal, tienen bastante fama de ser punteros en desinhibición sexual, aunque luego vean indecente hacer toples :-)

juan8264 | 19/11/2018 12:44

Muy bueno saludos

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