Arreglando las notas de mi hijo...

Arreglando las notas de mi hijo...

Un día recibí una llamada del instituto de mi hijo. Era bastante buen estudiante y nunca había dado problemas por eso me sorprendió la llamada, pero parecía ser que había un par de asignaturas que se le habían atragantado. Su tutor quería hablar con sus padres sobre el asunto y ya que mi marido tenía que trabajar, fui yo sola al instituto.Entré en el despacho del tutor y allí me recibió un joven de poco más de treinta años, grande, con gafas y ligeramente atractivo. Yo me había vestido elegantemente, con un traje de chaqueta y falda, medias con costura, tacones, todo negro y una blusa blanca semitransparente. El tutor me ofreció amablemente una silla y se sentó en otra a mi lado. Se mostró como un joven muy amable y agradable. Hablamos de mi hijo y de sus problemas con las asignaturas.

Durante la conversación no dejó de mirarme. Me di cuenta que le había gustado desde el momento en que había entrado por la puerta. Paseó su mirada con mucho disimulo por mis piernas, mis zapatos y sobre todo mi escote. Él pensaba que no me daba cuenta y yo me hice la ingenua. Decidí quitarme la chaqueta, aduciendo que tenía calor, pero en realidad quería que admirara mejor la redondez de mis pechos.

Empecé a notarle nervioso, haciendo esfuerzos cada vez mayores para que sus ojos no se desviaran a mi escote y mis pechos. Fumamos un cigarrillo y hablamos de muchas cosas, hasta que me levanté diciendo que era ya un poco tarde. Él se levantó rápido y me ayudó a ponerme la chaqueta. Me comento lo contento que estaba de haber conocido a la madre de uno de sus alumnos tan atractiva. Me invito a quedar otro día para seguir hablando de mi hijo y su evolución. Le sonreí pícara y le dije que por qué no.

Cuando se lo dije a mi amante se mostró muy interesado, preguntándome si me había gustado a mi el tutor. Al contestarle que no me disgustaba, me propuso que ya que él se había sentido tan atraído por mí, porqué no me dejaba seducir y que a cambio mejorara las notas de mi hijo. La idea me atrajo y no pude resistirme a aquella mirada viciosa que siempre hacía conmigo lo que quería. 

A la mañana siguiente, mientras desayunábamos, con los dedos de mi amante en mi vulva, acariciándome el clítoris, llamé al tutor y le pregunté si le gustaría venir a mi casa para seguir hablando de mi hijo. Pude sentir su excitación cuando me dijo que sería un placer y que podía venir esa misma tarde si yo quería. Acepté.

Mi amante me pidió que recibiera al tutor muy sexy. Con alguna falda corta, un generoso escote y tacones. Me indico que no nos molestaría, que no notaríamos su presencia, pero que no cerrara ninguna puerta para que pudiera espiarnos fácilmente. 

Después de comer, cuando llamaron a la puerta, mi amante se fue a mi habitación. Abrí y el tutor me saludó muy educado, casi sin poder evitar mirarme todo el cuerpo, sorprendido y excitado a la vez. Nos sentamos en el sofá y nos pusimos a hablar de muchas cosas. Me preguntó si estaba sola y le conteste que sí, que no vendría nadie hasta dentro de muchas horas. Se le notaba muy nervioso, mirando disimuladamente mi escote y mis piernas. Sin poderse controlar más me dijo que era muy atractiva, que mi marido tenía mucha suerte de tener una mujer tan sensual.

Yo me escandalicé inocentemente, reprochandole el decirme esas cosas, pero por supuesto mi tono no sonaba en absoluto irritado. Me rodeó con un brazo y posó una mano en mi muslo, susurrándome al oido que me deseaba. Le dije que era una mujer casada, que no podía decirme esas cosas, pero él se echó sobre mí y empezó a besarme. 

Yo protesté tímidamente para seguir con mi papel. Pero abrí la boca y le besé con lujuria. Sus manos buscaron con avidez mi escote, abriéndome la blusa y acariciándome los pechos. Conseguí liberar mi boca para susurrarle que quería que me poseyera allí mismo, en aquel sofá, en mi salón. Le tenía totalmente en mis manos.

Nunca vi a un hombre desnudarse tan rápido. Se acercó y me desnudó sin dejar de besarme y lamerme. No le habría elegido como amante en otras circunstancias, pero tengo que reconocer que me estaba excitando y me encontraba muy mojada. Me tumbó en el sofá, se echó sobre mí y casi sin preámbulos me penetró. Estaba excitadísimo. Parecía que llevara mucho tiempo sin acostarse con una mujer. No quería perder tiempo, solo quería follarme y no lo hacia del todo mal.

Empecé a gozar de su polla entrando y saliendo de mi coño. Gemía con ganas mientras él masajeaba mis pechos, sin dejar de decirme lo buena que estaba, lo maravilloso que era mi cuerpo y las ganas que tenia de follarme bien follada.

Abrí un momento los ojos y vi a mi amante en el quicio de la puerta, mirándome con su sonrisa diabólica, gozando al verme follando con otro hombre. Yo gemí más fuerte y le sonreí. Él se tocó el paquete. Me relamí los labios sensualmente, mientras el tutor, entre espasmos y jadeos, se corría, soltando una cantidad de leche enorme dentro de mi coñito.

Se tumbó a mi lado agotado, jadeando y sudando, y se disculpó por haberse corrido tan pronto. Me comentó que mi cuerpo le había excitado tanto que no había podido controlarse. Le dije que no se preocupara, pero que debería vestirse, no fuera que volviera alguien, mientras todos mis sentidos se centraban ya en mi amante, sin dejar de recordar su imagen acariciándose la polla con lujuria en el quicio de la puerta.

Se vistió y me preguntó si podíamos repetirlo otro día, que le había vuelto loco. Le acompañé desnuda hasta la puerta, evitando que tropezara, pues sus ojos no se apartaban de mi cuerpo. Le dije que me encantaría repetirlo otra vez con más tiempo e ingenuamente le pregunté si no podría hacer algo con las notas de mi hijo. Sin apartar las manos y los ojos de mis tetas, me dijo que no volviera a preocuparme nunca más de eso, me las besó, me besó, y se fue.

Fui rápido hasta mi habitación y allí me esperaba mi amante, desnudo, en la cama, con su pene bien duro entre sus dedos.
- “¿Y bien, puta?”, me preguntó.
- “Está loco por mí, no tendré que preocuparme por sus notas mas”, conteste mientras me acercaba a la cama contoneandome.
- “Muy bien, zorra. ¿Has disfrutado?”.
- “Sí, mi amor, pero estaba deseando que terminara para venir contigo”, respondí mientras me tumbaba a su lado y acariciaba su miembro.
- “Empieza a chupármela. Cuando este bien mojada de saliva voy a rellenarte el coñito con mi polla y voy a sacarte la leche de ese profesor a pollazos”, me ordenó empujando mi cabeza contra su sexo agarrándome por el pelo.

Cuando su miembro estuvo impregnado de saliva me agarró con fuerza por las caderas, me puso boca arriba, se tumbó encima y de un solo golpe me la clavó hasta los testículos.

Solté un grito de placer y empezó a follarme como solo él sabe hacerlo. Me estaban follando por segunda vez ese día, de la misma manera, pero la diferencia era gigantesca. El tutor me había follado bien, pero mi amante…, mi amante era increíble. Su fuerza, su energía, su dominio de su cuerpo y del mío, su trato hacia mí, todo se juntaba para llevarme de un orgasmo a otro, sin descanso. 

La cama crujía. Mis piernas cruzaban su espalda empujándolo para sentirle más dentro si eso era posible. Me estaba follando como nunca, era un polvo increíble, y en ese momento oímos la puerta.

Mi marido había vuelto a casa. Me quedé paralizada. Era la primera vez en años que llegaba del trabajo antes de lo previsto. Pero mi amante seguía penetrándome y yo estaba a punto de llegar al clímax. No podía parar ahora. 

Oía a mi marido entrar en la cocina. Mi amante se inclinó sobre mí y me susurró puta varias veces. Oímos como mi marido se servía una cerveza. La cama seguía crujiendo. Ya no podíamos parar, era imposible. Mi marido avanzaba por el pasillo. Mi amante me susurró lujurioso que nos iba a descubrir, que iba a pillar a la puta de su mujer follando en su cama con otro, que era una zorra que se acostaba con cualquiera. Él disfrutaba con mi terror y ello aumentaba mi excitación. Me corrí. Mi marido se acercaba, oíamos sus pisadas acercándose más y más.

Me mordí los labios con fuerza para no gemir ni gritar. Mi amante seguía bombeandome violentamente mientras mi coñito se empapaba de fluidos. Mi marido estaba casi al lado de la habitación. Se paró. Mi amante sonreía lujurioso. Se alejó. Entró en el despacho. Debía de estar buscando algo. Por un lado rezaba porque mi amante se corriera, me soltara y se acabara esa pesadilla, pero por otro lado deseaba que siguiera eternamente, sentía tanto placer que me daba exactamente igual que mi marido nos descubriera.

Le oímos salir del despacho y alejarse hacia el salón. Mi amante me obligó a abrir la boca y me culeó violentamente para obligarme a gemir, a jadear, a gritar. Él también soltó un grito y se corrió salvajemente dentro de mi coño.

Cayó sudando y exhausto sobre mí, besándome y lamiéndome la cara.

- “Eres mi puta, mi perra” soltó con rabia.
- “Sí, lo soy. Soy tu puta, tu zorra”, conteste contra su oido.

Estábamos llenos de adrenalina, jadeando y respirando agitadamente, hasta que poco a poco nos fuimos relajando. Se echó a mi lado, le besé tiernamente en los labios. Planeamos la huida de mi amante y salí hacia el salón, buscando a mi marido. 

Sentado en el sofá en el que el tutor de nuestro hijo me había follado, me explicaba su día de trabajo, mientras mi atención se dirigía hacia mi amante, que furtivamente pasaba ahora por la puerta del salón, en dirección hacia la salida del garaje. Cuando termino de desaparecer de la puerta del salón, la imagen de él, en el quicio de la puerta, mirándome con su sonrisa diabólica, gozando al verme follada por otro y masturbándose, ocupo mi mente y sentí su esperma desbordando mi coñito y manchando mis braguitas.

Publicado por: kriesypeter
Publicado: 12/03/2019 23:34
Visto (veces): 656
Comentarios: 11
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Comentarios (11)

mikitfe | 21/03/2019 09:04

Vaya relato!! El final tan exitante!! Gracias por compartir

saber-estar | 15/03/2019 03:20

Muy buen relato Muy bien contado Enhorabuena!

florentino | 14/03/2019 22:20

Que vicio! No sé si será cierto o imaginación pero resultó un buen relato... Yo también quiero ser tutor!!!

ginecologoknario | 14/03/2019 17:37

Uff que relato mas morboso!! Me ha encantado todo el desarrollo y que fuese una mujer tan ardiente. Que tensión el final jeje, me ha gustado aunque también deseaba que el marido la pillara y se uniera a la fiesta.

placerxmorbo | 14/03/2019 08:08

Es genial, buena trama y bien contada, gracias

tateti | 14/03/2019 00:56

Una autentica zorrita jeje

mismo | 13/03/2019 21:23

joder que jugada tan maestra

loveftv | 13/03/2019 20:51

Lo del cigarro en el insti ya no se estila pero... este relato es muy... Peter... fabuloso. nos alegra que escribas de nuevo ;)

biman | 14/03/2019 10:07

Pensé lo mismo jeje

gricelia | 13/03/2019 20:44

Gracias por escribir de nuevo... Se te echaba de menos. Siempre serás el " jefe".

aratru | 13/03/2019 19:40

Yo no se si es cierto o no... pero lo que sí que hay que está claro es que pone caliente a cualquiera... que morbaso de relato...

lomomagullo | 13/03/2019 18:43

Todo es cierto???

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