Dime cómo follas y te diré qué porno ves

Dime cómo follas y te diré qué porno ves

No sé si descubrí el porno demasiado pronto. Sé que comencé a ver vídeos a partir de que un amigo de la infancia comenzó a traer cintas en VHS a mi casa los fines de semana, aunque yo ya sabía que los adultos tenían otro jueguecito secreto: las revistas eróticas y pornográficas, como las que nos encontrábamos tiradas en unas cuevas de cantera que había por el barrio (y como las que le pillé a mi padre ocultas en el garaje. En algunas fotos, aparecían tías con prendas de cuero negro y pinzas en los pezones o los labios de la vulva. ¡Qué shock me llevé!).
       Aquellos vídeos fueron muy impactantes para mí. Siendo tan chico ―¿12 o 13 años?― me impresionó ver que un pene pudiera tener tales dimensiones, que tuviera esa bola tan sonrosada en la punta, ¡y que eso se pudiera llevar a la boca! Me quedé noqueado.  
       Aquel amigo parecía tomárselo con total naturalidad, allí en el salón, con el cojín encima del paquete y aquella sonrisilla traviesa que tenía. Yo también ocultaba mi erección con un cojín, pero me daba más corte que a él. Y no vean el supercorte que me dio después ―y también el morbo― cuando de pronto entró mi prima en el salón con la mosca en la oreja y empezó a hacernos preguntas. Era mayor que nosotros y estaba más buena que la hostia. Cuál fue mi sorpresa cuando mi amigo le volvió a dar al play entre risas. ¡La madre que lo parió! Y mi prima, tan pancha, se puso a ver la peli con nosotros. Creo que las mejillas me echaban fuego. ¡Qué cachondeo! Quizás también fue su primera vez y se hizo la entendida, no lo sé, pero se la veía tan tranquila…
       En fin, que por culpa de este amigo supe que existía el porno, y me encantó. Lo he seguido consumiendo hasta hoy. Sin embargo, he visto una enorme evolución desde aquellos tiempos. ¿Cómo diría yo? Resumiéndolo mucho: la mayor parte del porno que se produce hoy en día es una mierda. Y digo la mayor parte, no todo. Cuando veo porno, suelo buscar cosas distintas a las que produce la fábrica norteamericana. 
       Estoy convencido de que en el sexo se refleja el sentir de una sociedad, y el porno americano no puede reflejar otra cosa que violencia, rabia, frustración y artificialidad, tal y como son ellos con todo. Un puto desastre, vamos. ¿Cuál es la tónica?: machos empotradores incansables, escupitajos, golpes, pechos y vulvas operadas, músculos, pollas inmensas, cuerpos depilados hasta el ridículo, semen por toda la cara…
       Sé que si algo se consume tanto, es porque hay un público al que le gusta, no lo dudo. Pero también es verdad que hay gran parte del público que acaba consumiendo una cosa simplemente porque está de moda y porque no hay otra alternativa. Es el caso, para mí, de la basura americana: planos supercortos ―pollas y coños a 20 cm. del ojo de la cámara― que aburren hasta a un guardia de seguridad, temática nula o patética, orgasmos patéticamente fingidos ―«oh my God, oh my God, yes, yes, yeeees»― que no se los cree ni ella, cuerpos completamente artificiales, etc.
       Pero no importa. Yo me salto todo esto y busco, como digo, cosas más acordes con mi gusto. Curiosamente suelo buscar porno donde aparecen cuerpos naturales, con vello, donde hay algo de temática, y donde las parejas que follan no se odian mutuamente ni se corren a hostias. Es decir, que vuelvo a los inicios, a aquellas cintas VHS donde los actores eran gente bastante normal y se follaban con cierto interés.
       Incluso en pelis que no son de mi agrado, me suelen enganchar las escenas en las que los actores tienen las mejillas y el pecho colorados de excitación, en las que los gemidos, respiraciones y jadeos ―en versión original, por supuesto, no en las versiones dobladas, ¡qué puto horror!― son naturales y se percibe el deseo a kilómetros.
       Sea como sea, lo que quería resaltar en este texto es que la información que consumimos, del tipo que sea, influye en nuestros gustos y nuestro comportamiento. El porno que uno consume afecta a su modo de practicar el sexo, modifica sus apetencias. Esto es algo que ya vengo pensando desde hace un tiempo, y que últimamente he visto confirmado en un par de programas de la TV.
       Por ejemplo, Jordi Évole hablaba de esto en uno de sus programas con un grupo de chavales adolescentes. Todas las generaciones que han vivido con el móvil e internet en la mano han consumido porno desde muy pronto. En el programa de Évole, las chicas solían quejarse de que los chicos tendían a follarlas con cierta brusquedad, dándoles cachetes en las nalgas o en la cara, atándolas de alguna manera, tirándoles del pelo o asfixiándolas ligeramente. ¿Dónde coño han aprendido a follar de esa manera? Está claro, a través de la web.
       La semana pasada vi una noticia en la tele: en USA, unos policías vieron por la noche a una pareja muy joven semidesnuda dentro del coche. Se alertaron, porque el chico parecía estar asfixiando a la chica. Abrieron corriendo el coche y los sorprendieron. Cuando los separaron, la chica no parecía estar alterada: simplemente estaban follando. Entonces, uno de los polis le preguntó al chico: «¿En qué estabas pensando, tío?» Y el chaval contestó: «No sé, agente, ¿no es esto lo que les gusta a ellas?» Estaba claro que tenía la cabeza llena de mierda pornográfica.
       ¿Han visto First Dates últimamente? Aparte de que ahora hay más tendencias y orientaciones sexuales que letras en el abecedario, la gente, sobre todo jóvenes, dicen cosas como: «A mí me gustan los empotradores», o «yo soy dominante», «a mí me gusta que me den cachetes», etc. Parece que ya incluso antes de estar desnudos tienen un esquema en la cabeza sobre cómo van a manipular el cuerpo del otro. ¡Viva la espontaneidad!
       Ayer mismo vi en Documentos TV el caso de jóvenes varones que se volvieron tan adictos al porno que cuando finalmente estaban con una pareja para practicar sexo no lograban tener una erección. ¡Menudo palo! Tuvieron que recibir terapia para romper la relación imagen-deseo sexual.
       En fin… a las generaciones actuales, se les podría aplicar perfectamente esta consiga: dime cómo follas y te diré qué porno ves. 😊

Publicado por: mistercat
Publicado: 17/04/2019 11:08
Visto (veces): 379
Comentarios: 4
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Comentarios (4)

atrevidosbrasil | 19/04/2019 16:44

Muy cierto

mistercat | 19/04/2019 16:50

Mi modo de verlo, atrevidosbrasil. Saludos.

rjmencey | 18/04/2019 21:30

La sociedad es un reflejo de la educación q hay, y más por generaciones distintas. Hace poco, en Madrid, jóvenes menores de edad en orgías, preguntados respondían w era algo normal. Y ya no hablemos de grabarlo y publicarlo

mistercat | 18/04/2019 22:23

Sí, sí, la era de internet y del móvil afecta a todos los niveles, modifica el modo de relacionarse. Y esa es otra: la necesidad de grabarlo todo y de dar testimonio: "¡mira lo que hago!". Saludos, rjmencey.

misteriuswoman | 17/04/2019 18:22

Buena reflexión mistercat. A mí, personalmente, me gustan más los relatos eroticos... El porno no me llama tanto la atención, aunque a veces veo algo.

mistercat | 17/04/2019 18:29

Sí, ahí parece estar la diferencia, misteriuswoman. Los tíos, que somos más visuales, tiramos más por el porno, y las tías, que igual son más imaginativas y auditivas, se ponen las botas con la lectura erótica. Gracias, saluditos.

lakme | 17/04/2019 18:15

Vale, puede que si... de todas formas el porno nunca a pensado en nosotras las mujeres, de ahí el auge de la literatura erótica. No se si hablo por las demás, pero yo prefiero el porno lésbico, porque a ese absurdo porno del que hablas, súmale el intentar meterte en faena cuando ninguna de las escenas se identifican contigo... osea... mamada, desde la posición masculina... clavada!... lo mismo. Osea, yo nunca veré el coño de frente cuando me clavan, o los ojos y boca de la chica cuando chupo una polla 🤷‍♀️ Para nosotras no se hace el porno! (Menos mal que sabemos leer y dejar volar la mente 😋) Como siempre... encantada de leerle! 😉 🌺🌺

mistercat | 17/04/2019 18:26

Qué bueno, lakme. Más razón que un san... ¡que una santa!, jajaja. Totalmente cierto, el porno está hecho por machos y para machos (la mayor parte). Ostras, pues es verdad: ¡una tía en general nunca ve un coño de frente!, bueno, siempre que no haya más que una tía en acción. Por suerte las tías, que leen más que nosotros, se pondrán a tono con las lecturas eróticas. :-) Saludos, lakme, gracias.

tinerfenocachond | 18/04/2019 06:13

Lakme, sí que hay porno hecho por mujeres y para mujeres. Busca cosas de porno para mujeres hechas por Erika Lust. Espero que te resulte interesante 😘

lakme | 18/04/2019 11:24

Busqué en su momento, pero aun no he encontrado nada suyo, en abierto, que me convenza. No recuerdo porque no me gustó, tengo que darle un repaso. 😊

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