De camino a la universidad...

De camino a la universidad...

Martes 17 de Enero del 2012

Relato nº3:

Como cada día me levanté somnolienta dando tumbos hacia la cocina a prepararme mi café. Siempre molía yo misma los granos en el molinillo de madera artesanal que me regaló mi abuela. Adoraba el aroma que desprendía un buen café recién molido. Era uno de los momentos más felices de cada día.

Después de asearme rápido y recogerme el pelo en una coleta, salí corriendo hacia la parada del autobús.

-Mierda, aún no han puesto el Servicio extra de transporte que tanto nos había prometido el Gobierno.- pensé.

Había algunos asientos libres pero yo siempre me quedaba de pie. Si pusieran más autobuses podría aprovechar el trayecto para dormir.

Cada vez el bus se llenaba más, hasta el punto de que estábamos muy pegados los unos a los otros, como si viviéramos en un país tercermundista.

-Perdona, ¿Puedo hacerte una pregunta? -me dijo aquel hombre mientras un frenazo brusco lo lanzaba contra mí.

-Si, claro. Dime.

-¿Por qué no llevas bragas?

No me esperaba aquella pregunta. No entendía cómo aquel desconocido podía adivinar que no llevaba ropa interior. Si justo ese día me había puesto vaqueros. Empecé a ponerme roja como un tomate, era incapaz de articular palabra alguna.

-Perdona, no quise molestarte.

-No, espera. ¿Cómo ... cómo te has dado cuenta?

-Cada día cojo esta línea para ir al trabajo. Llevo días fijándome en ti, aunque tu no te hayas dado cuenta. El otro día cuando llevabas la falda de cuadros, se te cayó el móvil de las manos. Como estábamos todos apretados, pensarías que nadie se daría cuenta.

-Bueno- dije cruzandome de brazos simulando un enfado, aunque mi sonrisa inocente me delataba.

-¿No me vas a contar por qué no usas ropa interior? -me preguntó en un susurro aquel desconocido mientras se acercaba aún más a mí.

-Me gusta la libertad de no llevarla y la idea de fantasear con lo que pasaría si alguien me descubriera algún día.

-Pues, hoy es tu día de suerte. Te invito a desayunar.

-¿Un café?

-Trato hecho.

Él era un hombre de negocios. Tendría unos 40 años. Llevaba un traje azul marino, corbata a juego y un maletín negro como en las películas. Me sorprendía que escogiera mezclarse con las “personas normales” en el nefasto transporte de la ciudad pudiendo tener otras alternativas.

-Yo también tengo una pregunta.

-Todo tuyo.

-¿A qué te dedicas?

-A ser feliz

-Mmmmm, vale. ¿Dónde nos tomamos ese café?

-Bájate conmigo en la próxima parada. Conozco cerca un sitio donde tienen un buen café. Luego, si tu quieres, te invito a tomar algo en mi piso.

Nuestras sonrisas lo decían todo. El magnetismo era mutuo, como dos polos opuestos de que se atraen.

Por el camino me contó que no me iba a llevar a una cafetería, sino a una pequeña tienda de barrio en la que venden productos a granel. Compramos “el mejor café” según él y subimos a su piso a tomarlo con unas galletas riquísimas que su hermana había hecho la noche anterior.

-Tengo que reconocer que es el mejor café que he probado.

-Cuando te vi esta mañana supuse que necesitabas uno. - dijo mientras me abrazaba por la espalda.

-También necesito otras cosas. Bueno, si tu quieres.

-Puedes pedirme lo que quieras.

-¿Seguro?

-Claro, princesa. Tienes toda mi atención, ¡aprovéchala!

-Me gustaría que me dieras un masaje relajante, que estoy un poco nerviosa.

-¿Puedo ayudarte a soltar esos nervios a mi manera?

-Si, si. Sin problema.

-Espera un momento. Voy a preparar un buen baño. Puedes terminarte las galletas si quieres que te veo con hambre.

-Gracias.

A los pocos minutos volvió con una mirada pícara y riéndose. Me tomó de la mano y me acompañó al baño. Me pidió que no hiciera nada, que le dejara bañarme como si yo fuera su niña, a lo que accedí sin rechistar.

Primero se desvistió él, quedándose únicamente con unos bonitos calzoncillos de Calvin Klein blancos que poco espacio dejaban a la imaginación. Con sus manos enormes fue acariciando mi cuerpo, masajeando cada centímetro de mi piel mientras me desvistió y mi ropa cayó esparciéndose por el suelo.

Yo disfruté de aquel espectáculo de sensaciones, ajena a aquellas reacciones incontrolables de mi cuerpo. Sentí mis fluidos bajar tímidamente por la cara interna de mi muslo derecho. No entendía cómo podía estar tan caliente ante la atención de aquel desconocido. ¡Qué pensaría mi madre si me viera!- pensé.

-¿Te gusta princesa?

-Me encanta. Me quedaría aquí contigo todo el día.

-Te puedes quedar todo lo que quieras.

-Gracias.

La bañera de hidromasaje comenzó a funcionar burbujeando las pompas de jabón hacia la superficie. Primero entró él sentándose con las piernas abiertas en un lado de la bañera. Decidí colocarme sentada entre sus piernas y apoyar mi cabeza en sus pectorales. Cerré los ojos disfrutando de los chorros de agua que masajeaban mi cuerpo y los aromas dulces que invadían la habitación.

Él acercó uno de sus dedos cuidadosamente a mi vulva, acariciando mis labios menores. Una sensación electrificante recorrió todo mi cuerpo en unos pocos segundos y me acerqué instintivamente a él, apretando mi cuerpo contra el suyo. Él introdujo dos dedos en mi vagina mientras jugaba con mi clítoris con otro dedo.

El agua y las burbujas hacían que estuviera más excitada de lo normal. Quería sentarme encima de él, sentir esa polla grande y gruesa dentro de mí. Así que se lo pedí. Él me contestó que podíamos hacer todo lo que yo quisiera.

Intenté moverme de la forma más placentera posible pero me movía más torpe de lo normal en el agua. Él decidió tomar las riendas de la situación.

-Ya hemos tenido suficiente baño por hoy. Nos secamos y vamos a la cama.

-Vale. -respondo tímidamente.

Me abracé a él y besé sus labios carnosos, jugueteaba con su lengua aprisionándola entre mis labios. Él me cogió en brazos y me llevó a la habitación principal, acostándome en la cama.

-Dime algo que nunca hayas hecho.

-Pero ya he hecho muchas cosas.

-Seguro que hay algo.

-Nunca me he tragado el semen.

-¡Vaya! ¡Me sorprendes!. ¿Esas son las cosas que hacen los jóvenes de hoy en día?

-No lo sé, supongo.

-Entonces, te daré mi lechita. Pero primero quiero follarme ese culito tan rico que tienes. Mi mujer nunca me dejó follárselo.

-¡Ay!, eso tampoco lo he hecho. Me da miedo.

-Tenemos muchas cosas por probar, ¿No te parece?

Me indicó que me pusiera a cuatro patas, la clásica postura del “perrito”. Comenzó a recorrer con su lengua mi coñito caliente. Aunque para mi sorpresa, se detuvo en mi ano. Lo acariciaba con su lengua. Al mismo tiempo, él me masturbaba con una mano, haciendo que me corriera una y otra vez, perdiendo la noción del tiempo.

No sé si pasaron unos pocos minutos o una hora, pero estaba empapada y había mojado el edredón de la cama con mis fluidos. Con sus dedos él fue dilatando mi culo. No podía resistirme. Era un placer desconocido. Placer que se vió interrumpido cuando metió su gran polla en mi culo de una sola embestida. El dolor me paralizó.

Él esperó a que mi culo se adaptara a su polla antes de empezar a moverse. Lentamente sacaba la polla de mi culo y luego, la metía bruscamente hasta el fondo. Repitió la misma operación una y otra vez, hasta que empecé a sentir placer con cada una de sus embestidas. Él empezó a moverse rítmicamente dentro de mí. Sus jadeos se unían con los míos. Parecíamos dos animales en celo. Presas de nuestro instinto más animal.

Cada vez se movía más rápido. Su respiración agitada me avisó de que estaba apunto de correrse. Me preguntó que si se podía correr dentro de mi culo. No me dió tiempo a responderle, ya que mientras lo decía, noté como su semen calentito salía disparado dentro de mi.

Él se dejó caer a mi lado. Me acosté sobre su pecho y nos quedamos dormidos.

Publicado por: misteriuswoman
Publicado: 17/04/2019 15:24
Visto (veces): 383
Comentarios: 9
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Comentarios (9)

cybermundano1 | 08/05/2019 17:29

Uff, muy bien escrito, es como si lo hubiese vivido... gracias, me has hecho...

ginecologoknario | 22/04/2019 16:20

Que ganas tenia de volver a leer un relato tuyo tan intenso!!! Bien relatado, detallista y uff muyyy excitante!! Un beso enorme ;)

curiosete | 20/04/2019 15:06

Echaba de menos tus relatos... gracias

misteriuswoman | 22/04/2019 14:10

Muchas gracias curiosete :) Intentaré escribir un poco más seguido... Un beso :)

nacho43 | 18/04/2019 10:10

Hisiste que tuviera una erección brutal, una vez me sucedió algo parecido saludos

misteriuswoman | 22/04/2019 14:09

A veces la lectura erótica tiene esos efectos jejej pásalo bien. Saludos

sexyboy80 | 18/04/2019 07:51

Muy bonita la historia, muy real y fascinado por como se desarrolla toda la historia. Esa es una de las fantasías que me gustaría que ocurrieran tal cual..jsja

misteriuswoman | 22/04/2019 14:08

Que guay que te haya gustado... A ver si me animo y sigo escribiendo alguna historia más :) Gracias por comentar sexyboy80

lobito45 | 18/04/2019 00:09

Una experiencia fastinate, sensual y erotica me ha encantado

misteriuswoman | 22/04/2019 14:07

Me alegro mucho que te haya gustado lobito45. A ver si te gustan los próximos que publique... Un beso y gracias :)

platanodulce | 17/04/2019 20:37

Unos relatos muy eróticos, y muy bien escritos.

misteriuswoman | 17/04/2019 20:50

Muchas gracias platanodulce. Me alegro que te gusten :)

lakme | 17/04/2019 18:32

Ves? Esta es una buena razón para usar transporte público! 😋

misteriuswoman | 17/04/2019 20:50

pues si :) Gracias por tu comentario lakme :)

mistercat | 17/04/2019 17:58

Muy bueno, misteriuswoman. Pensé que todo iba a transcurrir en esa guagua, pero no... Y se ha ido calentando la cosa a medida que avanzaba la historia. Muy morboso ese toque de "jovencita inocente", muy muy morboso. Enhorabuena.

misteriuswoman | 17/04/2019 18:07

Muchas gracias mistercat. Me alegra mucho que te haya gustado jejej... Echaba de menos escribir :)

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