Trio con unos vecinos

Trio con unos vecinos

Era un 17 de mayo, serían sobre las 11 de la noche, salía del piso de mis padres, y en vez de tomar el ascensor decidí bajar por las escaleras, de modo que abrí la puerta, encendí la luz y baje por las escaleras. Al llegar al descansillo del segundo piso escuché unos ruidos de ropa y respiración, que en un primer momento no identifiqué, que provenían del pasillo de acceso a los pisos de la planta segunda. Decidí averiguar qué pasaba, cual no sería mi sorpresa, era el matrimonio del piso 2B dándose el lote. La verdad es que nunca había estado tan cerca de una situación así y, como no parecía que se hubieran percatado de mi presencia decidí quedarme a disfrutar del espectáculo. El matrimonio no tiene hijos, Laura debe medir aproximadamente 1.60, pelo negro y corto. Como ya me había fijado en ella en la piscina de la urbanización, su cuerpo es delgado, sus caderas estrechas, sus pechos grandes y muy redondeados, con unos pezones grandes y puntiagudos, Juan 1.70, de complexión normal. Laura llevaba una falda fina roja con dibujos étnicos estilo hippy y una camisa lisa de color violeta. Juan le había abierto la camisa por completo, quitado el sujetador que estaba en el suelo y le estaba lamiendo los pezones, mientras con sus manos jugaba bajo la falda de Laura, quien tenía sus ojos cerrados y el rostro hacia arriba, jadeando a cada caricia de Juan.
Él le fue bajando las bragas hasta quitárselas y dejarlas en el suelo, continuó descendiendo por su vientre, subió la falda levemente y metió la cabeza . Sólo podía apreciar el bulto de su cabeza a la altura de su pubis, pero por la expresión y los gemidos de Laura, le estaba comiendo el coño a conciencia. De pronto, en un movimiento de cabeza, Laura se giró su cabeza justo hacia mí y me pilló de lleno. Instintivamente, me retiré, pero me quedé escondido tras la pared, bloqueado, sin saber si salir corriendo o quedarme a ver que pasaba. Escuché cómo Laura musitó algo y Juan le debió preguntar algo. Un silencio, que se me hizo eterno, se apoderó del pasillo, hasta que volví a escuchar un leve cuchicheo de la voz de Laura y a continuación a Juan diciendo claramente ¡vale!. Nuevamente ruido de ropa, pero esta vez Laura habló en voz alta, ¡ ven, no te quedes ahí ! . La verdad es que el corazón casi se me sale por la boca del susto, me daba cuenta de lo que estaba pasando y de lo que implicaba el entrar en ese pasillo, así que me decidí a seguir caminando.
Laura se había abrochado ligeramente la camisa, de manera que aún se podía ver la piel de su cuerpo, y llevaba en su mano el sujetador y las bragas. Juan tenía su polo por encima del pantalón y aún se le notaba el bulto de su erección. -¿Te ha gustado lo que hacíamos? – me preguntó Juan, mientras Laura me sonreía. Pues la verdad es que sí, que me ha gustado, Laura es una mujer que me gusta bastante . Me temblaba un poco la voz por los nervios y el pecho me temblaba como un terremoto. En ese momento Juan comenzó a abrir la puerta de su piso, Laura se acercó a mí y me cogió de la mano. Ven, podrás verme mejor . Tiró de mi mano suavemente y nos metimos en su piso. Juan dejó las llaves en un mueble y le dijo a Laura que nos fuéramos a la habitación. Nos quedamos Laura y yo a los pies de la cama de matrimonio, Juan, sentado junto a las almohadas. Ella se acercó a mi, notó que estaba nervioso. ¿Has hecho algo así alguna vez? . La verdad es que no, pero es algo que he querido probar . Juan le dijo a Laura, no te prives . Fue decir esto y Laura me empezó a acariciar el cuello suavemente, se acercó a mi y me dirigió hacia sus labios. Me besó muy suavemente, muy despacio, su lengua lentamente fue entrando en mi boca en busca de la mía hasta que ambas se rozaron y enlazaron al mismo ritmo que nos besábamos.
Metí mis manos bajo su camisa y acaricié sus caderas, subiendo mis manos hasta rozar sus pechos. Nuestras respiraciones eran mas fuertes, Laura me besaba el cuello y me comenzó a subir la camiseta hasta quitármela. Me acarició la espalda y nos volvimos a besar, esta vez nuestras lenguas se enlazaban más profundamente en la boca del otro, mi cabeza estaba como embotada, sólo seguíamos lo que nuestros cuerpos nos iban pidiendo. Le desabroché la camisa y me fijé fugazmente es sus grandes y redondos pechos, sus pezones estaba duros. Se los acaricié con las yemas de los dedos, ella me cogió la manó y me la presionó aún más para que se los manoseara con fuerza. Me desabrochó el pantalón y éste cayó al suelo, dejándome en calzoncillos . Tenía la polla como una piedra y así lo delataba el bulto de mis 17 cms. . Era mi turno, terminé de quitarle por completo la camisa, pero cuando me disponía a bajarle la falda ella me detuvo, se la quiso bajar ella, quiero que me veas bien me dijo, y bien que la vi. Su cuerpo estaba completamente desnudo frente a mí, cruzó sus brazos tras su espalda y me sonrió con mirada de niña mala, estaba absorto disfrutando del panorama. Vi que su bello púbico era una fina línea que bajaba hacia su entrepierna. Se volvió a acercar a mí y nos volvimos a besar. Con una mano le acariciaba la espalda y con la otra le acariciaba sus nalgas, Laura, por su parte comenzaba a bajarme el calzoncillo, me cogió la polla con su mano y comenzó a masajearla, se me escapó un gemido, estaba en la gloria. Entonces, Juan decidió participar. Me había olvidado completamente de él pero cuando se colocó desnudo a espaldas de Laura y comenzó a besarla el cuello y acariciarle sus caderas, nuestras manos y cabezas coincidían en el cuerpo de Laura . Mi primera reacción fue la de apartarme un poco de Laura, no sabía cómo continuar. -Déjate llevar por nosotros, no te preocupes- me indicó Juan. Laura me empujó levemente hacia la cama y me tumbé boca arriba. Ella se colocó a cuatro patas sobre mí hasta que su cara quedó sobre mis caderas, me agarró suavemente la polla y comenzó muy lentamente a metérsela en su boca y a succionarla fuerte. Estaba a mil, me estaba haciendo la mejor comida de mi vida, desde luego sabía muy bien cómo hacerme disfrutar. Juan, después de observar cómo Laura me la mamaba se colocó detrás de ella y le fue metiendo su polla por la vagina. Laura daba pequeños gemidos y su boca soltaba saliva por la excitación.
Las sacudidas de Juan eran más fuertes y Laura comenzó a jugar con su lengua en la punta del mi capullo y a succionar aún más fuerte. No pude aguantar más y me corrí como hacía mucho que no lo hacía. Mi semen se quedó en la boca de Laura, notaba el calor de mi fluido dentro de su boca, y ella siguió succionando y moviendo su lengua sobre mi capullo, sus gritos nos indicaron que Laura estaba en pleno orgasmo. Juan estaba también a mil y se corrió dentro de Laura. Entonces ella, reteniendo mi semen en su boca, se incorporó sobre la cama, se giró hacia Juan y le propino un beso profundo y largo. Mi semen se dejaba escapar por la comisura de ambas bocas, pero Laura y Juan se encargaron con la lengua de no dejar nada. Aquello me volvió a poner la polla dura, me excitó la manera en que se besaban y Laura le pasaba mi semen a Juan. Laura, después de besarle, se puso sobre mí. Aún estaba excitada, su rostro así lo delataba, y me besó con fuerza. El sabor de mi semen aún se notaba, era la primera vez que lo probaba, y aquello me excitaba aún más. Me tomó la polla con la mano y me dijo ¡métemela, la quiero dentro de mi coñito!, y me la colocó en la entrada de su vagina. Su coño estaba chorreando y la polla me entró como una bala. Sus caderas comenzaron a agitarse y sus músculos vaginales me aprisionaron la polla y a cada golpe de cadera. Nuestros cuerpos sudorosos temblaban y nuestros jadeos eran cada vez más fuertes.
Juan se colocó a nuestro lado, pude ver su polla por primera vez. Nunca había tenido una tan cerca y, además, empalmada. Era más gruesa que la mía y más o menos de la misma longitud. Laura la tomó con la mano y se la fue metiendo en la boca, cada embestida de sus caderas era cada mamada de la polla de Juan. Me corrí dentro de ella, mi semen se escapaba de su sexo y el sonido del chapoteo de sus coño excitó aún más a Laura y a Juan, quienes se corrieron casi a la vez. Pude ver cómo Juan le bombeaba a Laura dentro de su boca y cómo ella succionaba hasta asegurarse la ultima gota. Una vez que Juan terminó, ella se giro y me besó. Nuestras bocas se abrieron y el semen de Juan fue pasando a mi boca, impulsado por cada lengüetada de Laura. Aquello me excitó, me volví a empalmar por el morbo que aquello me daba. Los fluidos de Juan, con la saliva de Laura, su lengua reptando sobre la mía y moviendo aquel líquido semi-viscoso y un poco amargo me produjo de nuevo una erección. Ambos tragamos los fluidos y, terminado el beso, Laura me acarició la cara . Se giró sobre la cama y me invitó de nuevo a ponerme debajo, quiero que me lo comas despacito, no tengas prisa, y no te preocupe acabar antes que yo. Dicho y hecho, me puse bajo su coño. Sus labios estaban húmedos y como su bello era muy cortito no fue ningún inconveniente pasar mi lengua por su coñito húmedo.
Mi polla volvió a entrar en su boca y Laura me la succionaba más lentamente que antes. Con la punta de mi lengua recorrí muy lentamente su rajita y, endureciéndola, busqué su clítoris, ella se agitaba más, gemía a cada pasada de mi lengua y cuando le succioné su clítoris como si de una fruta se tratara, lanzó un pequeño grito y, seguidamente, me succionó la polla mucho más fuerte y me volvió loco con la lengua por lo que me corrí nuevamente dentro de su boca. Noté cómo lengua tragaba mi semen y me esmeré aún más en mis succiones. En estas, Juan se posicionó tras de Laura y acercó su polla a su coño. Me retire, y Juan le metió la polla lentamente. ¡No pares de lamerme, no pares! me grito, mientras su marido la follaba. Me lo pensé un poco, pero decidí probar. Los labios, ahora separados por la polla de Juan, me dejaron el clítoris aún más descubierto y se lo empecé a lamer a lengüetazos. La dureza de la polla de Juan chocaba con mi lengua, pero Juan logró que su polla no se saliera de la vagina de Laura. Los fluidos de Laura emparon su polla y mi boca, Laura se corrió y su cuerpo se quedó rígido por el placer y Juan le descargó su semen. Ambos fluidos se juntaron en mi boca y aquel tacto le provoco a Laura otro orgasmo, esta vez más corto, pero que sacudió su cuerpo como una descarga. Me aparté de debajo, y los tres nos tumbamos exhaustos sobre la cama. Había sido la mejor sesión de sexo de mi vida. Pude comprobar que nos habían dado las 3 de la mañana. Me despedí de Laura y Juan, y Juan me dijo que aunque no suelen montarse tríos, habían disfrutado mucho con éste y que posiblemente repetiríamos la velada.

Publicado por: tateti
Publicado: 23/04/2019 03:49
Visto (veces): 679
Comentarios: 3
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Comentarios (3)

saber-estar | 10/05/2019 01:09

Morboso y, buenas descripciones!

nuevoamanecer2 | 23/04/2019 20:22

Espectacular!!! Enhorabuena

tateti | 24/04/2019 01:04

gracias

mikitfe | 23/04/2019 09:48

Buen relato desborda morbo por todos lados

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