Un día en el parque

Un día en el parque

El otro día por la mañana, iba al parque del pueblo para dar un par de vueltas. y en una de estas vueltas estaba ella .
Vestida con una falda y una blusa, no era muy apropiado para un parque, pensé.
No di mucha importancia, ya que al otro lado del.parque hay una residencia.
La iba a adelantar, cuando de repente se asustó y se giró hacia mí y cayó en mis brazos.
La agarré para que no se cayera y cuando la cogí tuve que mirar a sus pechos, que tenia los pezones levantado . Era de estas mujeres maduras con sus curvas, bien llevada, su piel tensa de seda, pero uno no piensa en nada.
Le ofrecí mi ayuda, porque me sentía culpable de haberle proporcionado este susto y nos sentamos en un banco .
Pedi a coger su pierna para ver si tiene algún daño y no deje de mirar a sus bonitos pechos .
Ella se percató y no decía nada.
En este momento mi mirada se deslizaba hacia abajo, donde lucía su sexo, con su tanga fuera de sitio.
Era de color rosa y carnosa con bonitos labios con algo de vello.
Son estos momentos en que uno cree que es una película.
Mi miembro empezó a crecer por tanta excitación.
Ella me dio a entender con un gesto sutil que podría tocarla.
Sin pensarlo dos veces, meti mi dedo entre sus piernas, son estos momentos en que vence la voluptuosidad a la coherencia.
Su clitoris se movía y se notaba algo mojadita.
Chupe mi dedo... era un sabor súper rico, entre el salado de su sudor y el dulce de su excitación.
Estaba a punto de perder la razón.
Le dije que le acompañara a su coche, porque estábamos expuestos a las miradas de la gente.
Llegando a su coche me invitó a subir, obedecí como un niño .
Me bajó los pantalones y empezó a tocar mi miembro, y como no, había una lágrima de placer.
Con su punta de lengua la chupo y lo saboreo.
Lentamente, con sus labios bajo mi prepucio, rozando el frenillo, lo que producia más lágrimas.
Ella gemía de placer .
Me agarró y masageo mis testículos.
Mientras tanto jugó con el frenillo, yo estaba tan excitado que tenía aguantarme por no correr sobre sus preciosos pechos con los pezones duros.
Mire hacia abajo y vi su sexo mojadita y toque su clitoris de nuevo.
Chupe otravez mis dedos lleno de su secreción.
Introduje mis dedos en su cueva del placer y a la vez toque su clitoris que cada vez estaba más húmeda.
No pudo aguantar más, me corrí sobre su escote, esta vez gemiendo de placer absoluto y inesperado.
Por sorpresa, ella corría al mismo tiempo.
Tuve que probar otravez su secreción.
Era un sabor tan rico con una mezcla de sabores que nublaba mis pensamientos.
El encuentro ha sido tan intenso y corto a la vez que invitaba a probar más cosa con ella.
Desgraciadamente teníamos que despedir, sin saber si nos volviéramos a ver otravez.
No se, si se puede repetir o simplemente es un sueño de un hombre con mucha fantasía.
Lo unico real en esta historia soy yo y el parque.
¿Existe esta clase de mujeres que se dejan llevar y seducen por un sentido tan simple?

Publicado por: pesadito54
Publicado: 09/09/2020 12:44
Visto (veces): 375
Comentarios: 3
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Comentarios (3)

elfontanerogranc | 15/09/2020 18:12

Existen.

principito7 | 09/09/2020 20:33

Sí, hay... cuando yo también estaba totalmente convencido de lo contrario, me ocurrió la ocasión para comprobar que existen... sólo hay que tener un poquito de suerte y junto con ella una pizca de atrevimiento... 😏

soloparatuplacer | 09/09/2020 18:07

Jajaja eso no te lo crees ni tu

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