Ojos cerrados... Orificios abiertos.

Ojos cerrados... Orificios abiertos.

“Lo ideal, hubiera sido contemplarte y no hacer nada ese día”…. Charlamos, con una birra en la mano, relajados por el momento de conocernos y saber como éramos realmente… Como sentías y apreciabas, el placer de las miradas y las palabras. Pero, inducido por la lujuria, toqué tu boca, luego con un dedo todo el borde de tu orificio e iba dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez ese manjar se entreabriera, sus labios húmedos y carnosos y me bastó cerrar mis ojos para deshacerlo todo y recomenzar de nuevo, hago nacer cada vez la boca que deseo, su humedad, su oquedad, y esa boca que mi mano elige y que con ella te dibuja en la cara. Una boca elegida entre todas, y que por el azar que no busco comprender, coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Luego, me miras de cerca, me miras, cada vez más de cerca y entonces nuestros amalgama de ojos de colores se acercan entre sí, se abrazan, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, acariciando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus aberturas, exhalando nuestros perfumes…. Olor a sexo... y un ruido leve de lenguas que se entrelazan. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente ese pelo, que me decías que te lavas con agua fría para que brillara con el sol, mientras nos besamos ansiosos, hambrientos, como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, con movimientos vivos. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua”.

Me pedió que mientras me comiera, yo abriera los ojos y que la mirara, pero yo no podía hacerlo, sobre todo cuando mi verga comenzaba a hincharse, de todas maneras lo intentaba, intentaba mirarla, y abría los ojos, y la encontraba allí, la hermosa cara observándome, mientras sus lentos movimientos me sobreexcitaban, la boca entreabierta, y observaba su cuerpo, sus pezones duros, y acariciaba su cuello, siguiendo su ritmo, que comenzaba con lentitud, pero, que al ver mi estimulación y que temblaban mis piernas, movía con rapidez, y el suyo, veía cómo se movía mi polla, cómo se ocultaba y reaparecía constantemente más allá de mis gemidos, pero el mero hecho de ver, de mirar lo que estaba sucediendo, echaba leña al fuego de mis ganas de más sexo y que me obligaban una vez más a cerrar los ojos, y entonces volvía a escuchar su voz: “mírame”, más tardes sucedieron mis acometidas, mucho más violentas de repente, nuevamente incisivas, por no abrir los ojos, dejaba caer sobre mí el peso de su cuerpo, revueltos en la cama, agitados…. resucitando el dolor, moviéndose deprisa, y bruscamente, hasta que le obedecía, y abría los ojos, y todo volvía a ser húmedo, fluido, y su coño respondía, se abría y se cerraba, se deshacía, yo me deshacía, me iba, sentía que me iba, y dejaba caer los párpados inconscientemente, para volver a empezar.

Hubo una vez, en la cual me permitió mantener los ojos cerrados y me corrí: uff!!, mis piernas se tambalearon y me quedé tieso, como si quisiera escapar, sin éxito, del placer infinito que me hizo vibrar, sentí el peso de todo mi cuerpo, y me escuché a mí mismo, lejano, pronunciar palabras sin sentido y con voz baja, que no sería después capaz de recordar, y todo mi cuerpo se redujo a un nervio, una sola arteria tensos pero flexibles ambos, como una cuerda de violín, que me atravesaba desde el cerebro hasta el alma, una fuerza que temblaba y que me hacía retorcer, absorbiéndolo todo en sí mismo.

Publicado por: xasmorboso
Publicado: 28/09/2020 05:52
Visto (veces): 247
Comentarios: 1
A 4 personas les gusta este blog
Comentarios (1)

gricelia | 03/10/2020 09:20

Que bonito... 🥰

Nuestra web, como todas las webs del mundo, usa cookies. La Unión Europea nos obliga a poner este molesto aviso. Más información