La fiesta de la Hermandad-La Sobremesa.

La fiesta de la Hermandad-La Sobremesa.

Después de cenar y mientras cada uno contaba cómo fue su primera vez, tal y como se había acordado en el juego, bebíamos en la mesa, cada uno a su ritmo y a mi me fascinaban los cócteles que preparaban, escuchábamos con atención todas las historias hasta que llegó mi turno y alguien gritó: cuenta tu primera vez novata. Mi hermana me miró y negó con la cabeza, pero yo estaba ya bastante desinhibida y el alcohol me ayudó bastante y empecé a contarla.
Muy pequeña empecé a masturbarme, me ayudaba a conciliar el sueño, jugaba con mis dedos de todas las formas y sentía un placer infinito y mis manos terminaban empapadas aunque lo confieso, no llegaba al orgasmo.
Un día mientras me masturbaba en el baño, en cuclillas con un espejo en el suelo para ver todo mi sexo y frotarme a gusto, entró mi hermana, qué corte y me fui de prisa a mi habitación. Ella volvió a la habitación y me dijo: no pasa nada, yo también lo hago y es muy placentero, tengo unos orgasmos prolongados y eso me ayuda a conocerme.
Y fue cuando me sinceré y le dije yo disfruto pero no llego, juego, me encanta pero no siento el orgasmo, ella me quitó la sábana y me dijo, a ver dime cómo lo haces, juega contigo y si hace falta, yo te ayudo, somos hermanas para todo, para ayudarnos en todo y eso no tiene nada de malo.
Empecé a jugar con mi dedo y ella me cogió la mano mientras me decía: no vayas directamente al clítoris, juega así y me guiaba el dedo por los alrededores sin llegar a él, acariciandolo solo de vez en cuando, y ahora hazlo de arriba a abajo y me gustaba, fue a su habitación y trajo un gel que me aplicó y sentía que me ardía y excitaba y me dijo: usa dos dedos ahora entre los labios así y acaríciate y ve hasta la entrada de la vagina y sí que funcionaba, mientras ella me daba pequeños golpes en el clítoris que me estimulaban mucho, me fui humedeciendo cada vez más y ella lo notaba en mi cara y contracciones de las piernas, me levantó las rodillas y guió mis dedos hacia el interior de la vagina y me susurró: estimúlate el punto g así con el dedo y me lo introdujo unos cinco cm, tocaba mi parte más rugosa y no pude evitar mi gemido y ella sonreía y seguía, así, así, sigue, sigue y disfrutaba del sexo como nunca, mis piernas levantadas temblando y mis movimientos pélvicos eran la prueba. Así estuve unos 12-15 minutos y lo pasaba bien pero no llegaba, ella lo intuía, se fue a la puerta, pasó el seguro y tomó mi mano la movió hacia mis labios y me introdujo su dedo, exploró todo mi interior y se centró en buscar mi punto g, me acarició todo y sentía mucho más placer, me mojaba más y ella cambiaba la vista, me evitaba, hasta que no pudo más, se arrodilló tomo mis muslos y empezó a lamerme todo mi sexo, de arriba abajo y rotando su lengua volviéndome loca, introduciéndola hasta dónde podía y succionándome y sacando lo mejor de mi, extendió sus manos y acariciaba mis pechos, me introducía sus dedos en mi boca y descubría su fuerte olor y sabor a mi, se centró en mi clítoris hasta que exploté y brotó mi orgasmo como quinceañera insaciable que llenó su boca y que a mi me dejó muy sorprendida y satisfecha.
Entonces vinieron las preguntas de algunas amigas presentes en la fiesta:
... y después qué?
Ella volvió a mirarme y a negar cómo diciendo: no lo cuentes, pero yo ya estaba lanzada, no sentía vergüenza, me daba morbo y placer contarlo.
... Después, empezamos a dormir juntas más a menudo, recuerdo la segunda vez que disfrutamos del sexo y ella me dijo: todo lo que te hice a ti, ahora puedes hacérmelo tú a mi... y lo hicimos, con la luz apagada, nos devoramos vivas y tantas veces que nos conocíamos una a otra tanto como una misma, nos desnudábamos y disfrutábamos una de la otra con tanto apetito qué a veces nos corríamos 4 y 5 veces al día, no sé cómo explicarlo pero disfrutaba tanto que no buscaba nada fuera y ella igual y experimentábamos con todo, jugábamos y descubríamos todo un mundo para mi desconocido.
Lo mejor fue cuando mi hermana trajo un juguete para compartirlo conmigo, era un consolador flexible de dos puntas, yo nunca había usado juguetes y ella me lo mostró y me lo metió en la boca, acercó su boca y empezamos a lamerlo juntas mientras nos besábamos y salivábamos todo aquel aparato, me acariciaba todo el cuerpo y me rozaba con el consolador la cara, los pechos hasta que empezó a rozarme los labios, nos sentamos en la cama y empezó a introducírmelo, despacio, yo estaba súper mojada pero me daba miedo, empecé a hacer lo mismo con ella, se lo introducía y se lo sacaba y ella hacía lo mismo conmigo, hasta que nos soltamos y ya podíamos movernos una frente a la otra, dejando solo unos centímetros en el medio donde no llegábamos y así nuestras pelvis se movían hacia atrás y hacia delante dándonos un gusto impresionante y luchando por ser quien se metiera los centímetros que quedaban entre las dos, nos tumbamos hacia atrás y nos cogimos cada una por las rodillas a la otra y mi hermana terminó por introducirse todo lo que quedaba y nuestros labios se rozaban y sentí que estábamos follando de verdad bien, a fondo, nos sentamos, entrelazamos nuestros cuerpos sudados, rozábamos las lenguas, las tetas y nos echábamos el aliento una a otra mientras gemíamos y chillábamos, y mientras un hilo de saliva unía nuestras bocas, ella se corrió soberbiamente mirándome fija y follándome más de prisa y cuando casi terminaba, llegó el mío, penetrada hasta el fondo y con mi hermana de frente ayudándome siempre a terminar, abrazadas y casadas, nos tumbamos una sobre la otra y nos quedamos dormidas, aún manteniendo ese precioso juguete en nuestro interior...
La gente se quedó alucinada, les gustó, calentamos el ambiente y entonces vinieron las propuestas:
A que no se atreven a hacerlo aquí sobre la mesa y todos repetían lo mismo, que lo hagan, qué lo hagan! mi hermana negaba y negaba, yo la tomé del brazo, la besé suavemente e incliné su cuerpo hasta acostarla sobre la mesa sin mucho esfuerzo, seguí besándola y ella me correspondía, y ya otras manos se unieron con caricias en su cabello, en su cuello, en sus pechos, en sus labios calientes y húmedos... pero ya eso no forma parte de la sobremesa.

Publicado por: arcoiris
Publicado: 26/10/2020 18:54
Visto (veces): 301
Comentarios: 1
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Comentarios (1)

aratru | 27/10/2020 09:11

Buenisimooo

arcoiris | 27/10/2020 11:32

Muchas gracias.

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