Un viernes oscuro. Parte 2

Un viernes oscuro. Parte 2

Al regresar a casa, después de nuestra aventura campestre, toca pasar por la ducha. Ya en el baño desnudamos a Irene mientras nuestras manos y lenguas juegan alegremente con cada rincón de su piel sin previo aviso. Ya en la bañera, la mojamos bien y procedemos a extender el jabón por todo su cuerpo, lentamente, apreciando cada curva, cada pliegue, cada rincón, cuando veo que esta demasiado excitada la remojo con agua fría. Su cuerpo se tensa, se muerde el labio inferior, los gemidos de queja son cada vez más fuertes, pero también es cada vez mayor la excitación, con cada nueva caricia tardamos menos en excitarla de verdad, podemos apreciar con claridad como sus jugos resbalan por la cara interior de sus muslos. Los pezones erectos tiemblan ante los envites de mi lengua, ante los mordiscos mas o menos fuertes que reciben, no puede gemir, no puede tocarse, no puede tocarnos, solo “sufrir” en silencio esta dulce tortura. Cuando ya esta bien enjabonada la aclaro y la seco, como a una niña pequeña, dibujando con la toalla cada una de sus curvas, buscando cada uno de sus puntos sensibles, queriendo impregnar en la toalla su olor, su esencia.

Entonces somos nosotros los que entramos a la ducha y mientras nos duchamos y nos secamos ella debe de complacernos, sin importarnos lo más mínimo la posición forzada en la que se encuentra, en que el chorro de agua le cae sobre la cara, en que una vez limpia y seca vuelve a mojarse. Su boca esta sedienta de polla, de leche de macho, de esencia de hombre.

Lo hace tan bien que consigue que me corra, eso no puede ser, hay que castigarla, así que la llevamos todavía mojada hacia el salón, la ponemos sobre la mesa con las tetas apoyadas en ella, pero accesibles a nuestras manos, la atamos de pies y manos.

Antonio se pide la boca. Comienza a follarle la boca mientras le dice lo mala puta que es, lo mal que ha hecho al correrme con su boca, al tiempo que yo introduzco un consolador en su coño y sin preguntar apoyo la punta de mi polla en su ano. Un poco de saliva ayuda a la penetración, noto como su esfínter se abre ante la acometida de mi polla, como milímetro a milímetro, mi pene entra dentro de su culo. Cuando estoy totalmente dentro me quedo quieto notando las vibraciones del consolador del coño y dejando que sea Antonio quien marque el ritmo de la follada. Poco a poco, los gemidos empiezan a intentar escapar de su garganta, ocupada con la polla de Antonio. Irene, esta a punto de correrse, intenta decir algo pero por toda respuesta lo único que obtiene es un empujón de Antonio, tan profundo que le produce una arcada, no puede hablar, no puede gemir, no puede gozar, solo puede obedecer a su chulo, a su dueño, a su amo.

Cuando Antonio esta a punto de correrse me hace una señal y al tiempo él, el consolador y yo nos salimos de nuestros alojamientos, un quejido lastimoso sale de la garganta de Irene. Esto es inconcebible, así que me aplico a una sesión de azotes en ese culazo maravilloso, hecho con el único propósito de ser follado y azotado, los cachetes empiezan a coger color, por fin, Irene ha comprendido su error y no vuelve a decir nada más.

Antonio y yo nos colocamos delante de ella y nos masturbamos, teniendo muchísimo cuidado de apuntar bien nuestra corrida sobre su cara. Cuando terminamos de eyacular, Irene nos limpia el pene, no dejando rastro alguno de semen, pero no puede tragárselo, no, debe dejarlo resbalar por su cuello, queremos verlo llegar hasta su pecho y allí la dejamos mientras bajamos al bar a tomar una cerveza y discutir nuestra próxima jugada.

Cuando regresamos allí esta Irene, todavía atada a la mesa, expuesta, vulnerable, desnuda y con nuestras corridas ya secas sobre su cara y torso.

De repente nos damos cuenta de un pequeño detalle, la ventana del salón estaba abierta de par en par, cualquiera ha podido ver el culo y el coño de Irene allí expuesto, esa sensación nos enciende y nos hace desear follarla de nuevo así que lo echamos a suertes y gana Antonio.

Es el primero en follársela allí atada, la penetra sin compasión, regalándola el oído con toda clase de improperios, recordándole todo lo que ha hecho y dejándole ver lo que va a hacer, mientras yo le pregunto a Irene como nota y como siente la polla de su follador, que siente cada vez que sus pelotas golpean su coñito, cada vez que sus jugos manchan el pubis de Antonio. La azota al ritmo de la follada. Antonio no tarda en correrse, ni ella tampoco, gime, grita, muge, chilla, se está corriendo la muy cerda. Y en ese momento el le suelta, todo lo dentro que puede, su corrida, con un par de últimos empujones que le ponen los ojos en blanco a Irene.

Ha llegado mi momento, ocupo mi posición y de un solo empujón se la meto hasta el fondo, esta caliente, húmedo, abierto, como el de la puta que le gusta ser, noto la corrida de Antonio dentro de ella y empiezo a bombear al tiempo que empiezo a decirle a él lo buena puta que es, lo bien que se deja follar, lo maravilloso que es su coñito, lo bien que grita. Irene empieza a gritar de nuevo. Ya no gime, grita, chilla, se corre una y otra vez, Antonio le esta recordando todas las veces que la quiso ver así y ella no se dejo. Le dice lo cerda que es y lo orgulloso que esta de ella, sus jugos caen por mis piernas mezclados con la corrida de Antonio, estoy a punto de correrme y siendo así acelero mis empujones, esta vez no habrá parada, esta vez será todo para ella.

Me corro. No se si ella llega antes, al tiempo o justo después que yo, pero no me importa, por la cantidad de flujo que hay, va servida mas que de sobra. Además no hay que olvidar lo que es. Con mis últimos empujones Antonio le da su polla a Irene para que la limpie y cuando termina con ella, yo también se la dejo para que me la limpie.

Antonio trae un abrigo de Irene, la desatamos y le ponemos únicamente el abrigo y unos zapatos, le limpiamos la cara y bajamos a la calle. Andamos hasta la parada de metro, entramos, Irene va cogida del brazo de ambos, en voz baja nos cuenta que nuestras corridas están resbalando por sus muslos y que se van a ver, no nos importa, es lo bueno de pasear con una sumisa.

Entramos en el vagón del metro, nos vamos contra una esquina y empezamos a meterle mano, primero uno y luego el otro, tocando sus tetas, sacándolas fuera del abrigo cuando la situación lo permite y por dentro cuando no. Cuando el vagón comienza a llenarse el ataque ya es mas serio.

Sus muslos están resbaladizos y pegajosos por los flujos que han resbalado y ha dejado un pequeño charquito en el suelo.

Así que hablo con Antonio y mientras el vigila y busca un nuevo cómplice yo voy calentando el ambiente con Irene. Le abro el abrigo y meto mi mano entre sus piernas, están calientes y húmedas, intenta frenar mi avance, pero las separa un poco, lo justo para que pueda introducir tranquilamente un par de dedos dentro de su coñito. Antonio llega hablando con alguien, distraídamente, que al ver como en la parte de atrás hay una pareja en la que ella desnuda esta siendo pajeada por él, empieza a mirar y a tocarse por encima de la bragueta.

Irene adivina nuestras intenciones y su mirada de suplica es correspondida con la orden de masturbar a este nuevo amigo. Disimuladamente, mientras yo la masturbo a ella y el nuevo amigo se encarga de tocarle los pechos a voluntad, pellizcándole los pezones duramente, Irene masajea la polla de aquel desconocido, lentamente al comienzo, aumenta de velocidad hasta que empieza a temblar anunciando su orgasmo. El desconocido agacha su cabeza intentando besarla, pero no le dejo, eso no esta permitido, no se besa a las putas. Así que él le anuncia su corrida inminente y le ordeno a Irene que recoja en la mano toda su corrida. Y así lo hace, obediente, sensual, morbosa, con mirada de placer, de vicio, de sexo futuro.

El tren llega a la estación. Nos despedimos de aquel desconocido y nos bajamos. Caminamos hacia la salida. Irene aun lleva en la mano la corrida de aquel desconocido. Al salir a la calle, se nos acerca un hombre. Antonio lo saluda y nos presenta:

- “Carlos, éste es David, el marido de Irene”.

Publicado por: lois-y-peter
Publicado: 04/01/2021 07:47
Visto (veces): 109
Comentarios: 2
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Comentarios (2)

loveftv | 05/01/2021 10:11

Que te gusta mezclar lechita! 😝

lois-y-peter | 05/01/2021 10:13

Me vuelve loco, 😜

loveftv | 05/01/2021 10:43

Cuidado que si bates mucho se convierte en mantequilla

lois-y-peter | 06/01/2021 21:15

Y entonces aún entra mejor, jejejeje

arcoiris | 05/01/2021 09:19

Genial!

lois-y-peter | 05/01/2021 09:52

Con lectores así de fieles da gusto, jejejeje

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