Cazadora cazada. Parte 2

Cazadora cazada. Parte 2

En la cocina me encontré con Isidora, la madre de Jorge, fregando los cacharros mientras tatareaba la canción que sonaba en la radio.
- “Buenos días, Isidora. ¿Tendrías por ahí un café para mi?”, pregunté.
- “Buenos días Carlos, ¿que tal has dormido?, ¿encontraste cómoda la cama?. Por supuesto, ¿con leche?, ¿azúcar?, ¿algo de comer?”, respondió atropelladamente.
- “Con leche y sin azúcar, gracias. Todo lo demás muy bien, he dormido como un niño”.
- “¿Quieres darte una ducha?. Puedo darle un agua rápida a tu ropa, si quieres, mientras te duchas”, me sugirió ella.

Terminé el café de un sorbo, aceptando la sugerencia, encantado de poder despejarme bien. Ella me comentó que estábamos solos, ya que todos habían salido hacia la finca para preparar la comida, que podía quedarme a comer si me apetecía y que si no me importaba acercarla luego, ya que me pillaba de camino a casa. Me dijo que utilizara la ducha del piso superior, que dejara la ropa en el mueble del pasillo, que en cuanto oyera el agua subiría, le daría un enjuagón rápido y después la secadora la dejaría perfecta en unos 20 minutos.
Me desnudé, dejé la ropa en el sitio convenido y me metí en la ducha, dejando que el agua despertara cada musculo de mi cuerpo. Me enjaboné, rememorando el polvazo de la noche anterior y aproveché la tersura de la esponja enjabonada para deleitarme.

No tardé en sentir una mano que no era mía sobre mi polla. Abrí los ojos, sorprendiendome al ver a Isidora, acariciandome la polla, embelesada y concentrada, apreciando su dureza, su tamaño y su tacto.
- “Buena polla gastas, cabronazo. Y por lo que pude ver anoche, parece que sabes como utilizarla”, dijo traviesa. “Ahora me enfrento a este dilema, anoche te follaste a la puta de mi nuera, en mi casa, con mi hijo durmiendo en el piso de abajo. Por otro lado, si mi hijo ha salido a su padre, tampoco me extraña. Hace mas de un año que no me echa un buen polvo”, terminó confesándome.

Viendo el derrotero que tomaba la situación, la dureza que iba adquiriendo mi polla y que ademas evitaría un escándalo mayúsculo, decidí dejarme hacer.
- “Vamos a hacerlo así. Échame un buen polvo ahora y ya veremos como acaba todo”, apostilló pagada de si misma. Acepté.
Sin duda, Isidora estaba intentando llevar la iniciativa y someterme a su voluntad. Yo no estaba por la labor, nunca he tenido esa vena sumisa, y comencé a tramar mi propio plan. Cogiéndome por la polla, me sacó de la ducha, me secó con eficiencia y, de nuevo, guiándome por mi pene erecto, me llevó hasta la habitación donde la noche anterior me había follado a Antonia.
- “Desnudame cabrón, que voy a disfrutar mucho de esto”, me dijo autoritaria, sentada en la cama y aun asiéndome, como si fuera un perrito faldero.

Jugando mis cartas, tranquilamente y con cuidado, desabroché su bata, dejándola resbalar por sus hombros. Ante mi apareció Isidora, en ropa interior de batalla, sujetador y bragas color carne, sin ningún adorno. Pecho grande, algunas curvas de mas, estaba bastante bien para su edad. Debió de tener a Jorge muy joven. Se puso de pie, dejando caer la bata al suelo y me ordenó que continuase hasta dejarla completamente desnuda. Retiré el sujetador y sus pechos, de aureolas oscuras y pezones grandes, libres al fin, cayeron un poco. Daban ganas de morderlos. De rodillas delante de ella, tiré de sus bragas. Su sexo, bien velludo, asomó ante mi. Su aroma golpeó mi nariz directamente.
De nuevo volvió a sentarse en la cama. Se dejó caer hacia atrás, recostándose completamente, abriéndose de piernas y dejando a la vista su coñito, rezumante de fluidos.
- “No seas tímido, cometelo. Que tengo ganas de probar esa lengua”, me ordenó.

Como un niño bueno, obedecí inmediatamente. Apoyando mis manos en la cara interior de sus muslos los separé un poco mas. Acerqué mi nariz hasta rozar su hendidura y aspiré con fuerza, llenando mis pulmones con su aroma. Besé con dulzura la unión de sus muslos, recorriendo con mi lengua el contorno de su rajita. Tembló presa de la excitación. Empujaba mi cabeza contra su sexo, ansiosa por sentir la caricia de mi lengua.
Lamí con parsimonia su vulva, pasando mi lengua plana por ella. Recogí la esencia de su deseo, ácido y dulzón. Con mis dedos, separé sus labios mayores, dejando a la vista el clítoris, hinchado y fuera de su capuchón, para besarlo a continuación con mucha dulzura. Su cuerpo reaccionó violentamente al contacto de mis labios, espasmódico. Chupé entonces su clítoris con intensidad, sorbiéndolo, presionándolo entre mis dientes, golpeándolo con la punta de mi lengua rápidamente. El ambiente se llenó de humedad, de la humedad de Isidora, de la humedad de mi saliva, de sus gemidos de placer. Y continué hasta que su cuerpo se crispó, tensándose como la cuerda de un arco a punto de romperse y con un grito de triunfo, se desgarró a causa de un orgasmo salvaje contra mi boca.

Sus caderas se dispararon en un vaivén nervioso y rápido que restregaba su botoncito contra mis labios, provocandole una serie de estertores con cada nuevo roce. Sus piernas se cerraron sobre mi cabeza, aprisionándola contra su sexo.
- “YA CABRON”, chilló desaforada. “Follame, follame. Parteme en dos con ese pollón. Destrozame el conejo a pollazos, cabrón”, volvió a ordenarme.

Aprovechando la postura, coloqué sus rodillas en mis hombros y restregué la cabeza de mi capullo por toda su rajita, sintiendo en mi piel la humedad y la calidez de su excitada vulva. La emboqué contra su vagina y cogiéndome a sus muslos me dejé caer con todo mi peso contra su cuerpo, clavándome en ella completamente. Isidora me devolvió a cambio de aquella subita perforación un grito de placer, y a juzgar por las contracciones de su coñito, por la riada de flujo vaginal y por los espasmos de su cuerpo, un orgasmo que la embriagaba.

Cuando su cuerpo comenzó a relajarse, agarré con determinación sus muñecas y tiré de ella contra mi pubis. Me acomodé en su interior. Sentí su vulva totalmente pegada a mi pubis. Comencé entonces a follármela con rabia. Con embestidas potentes, rápidas y profundas, pero espaciadas en el tiempo. Fui martilleando su bajo vientre con mis caderas, perforando su inundado sexo con mi ariete. Isidora no podía hacer otra cosa que gritar que se corría, una y otra vez, sin poder parar de gozar, de chillar, de pedir mas. Su rostro, demudado por una mueca de placer, entrega y cansancio, con sus ojos cerrados, con el pelo empapado en sudor y pegado en su frente, estaba divina, ofrecida y presta a ser domada.

Detuve el bombeo de mis caderas, manteniendo apenas la punta de mi sexo en su interior. Su cuerpo se quejó inquieto y mirándome con furia me espeto rabiosamente.
- “No se te ocurra parar ahora, cabrón, ni se te ocurra. Lléname con tu leche, pintame con tu lefa mi coñito de zorra”.
Conforme terminó de espetarme aquello, volví de nuevo a hundir mi inhiesta herramienta en ella, con tal fuerza que la cama cedió al empuje. Y de nuevo Isidora se vino contra mi, chillando, gritando, insultándome, escupiendome, desatada y gozosa.
- “Y ahora zorrita, sujetate las piernas en esta postura, que te voy a destrozar el clítoris con mis dedos, mientras sigo bombeandote el coño, para dejártelo como un bebedero de patos y poder así descargar todo mi semen, como a ti te gusta”, le dije separando sus piernas de mis hombros, abriéndolas cuanto pude y doblándolas para facilitarle el agarre.

No dudó en obedecerme y, con sus piernas completamente separadas, dobladas, con su coñito totalmente expuesto, húmedo y ardiente, tragándose mi polla, resbalando por sus labios mayores. Apoyé el dedo pulgar de mi mano izquierda y comencé a estimular su clítoris, que asomaba hinchado de sangre, enrojecido por el placer ya obtenido, mientras ella, chillaba como una cerda que se estaba corriendo como nunca en su vida.

Y debía de ser así, pues estaba literalmente meándose contra mi pubis, eyaculando, inundando mi bajo vientre, encharcando las sabanas, totalmente desatada y temblando sin control.
- “Lléname ya, cerdo. Dame tu leche. Córrete dentro de mi raja de zorra, dame hasta la ultima gota que tengas en tus pelotas, cabrón”, me ordenó autoritariamente.

Gritando su nombre, enmarcado con un par de “PUTA”, me vacié dentro de su coñito. Disparé mi semen contra el fondo de su útero, disfrutando de cada borbotón que escupía mi miembro y de como su cuerpo reaccionaba vibrando.

Cuando mi pene, semiflaccido, abandonó la calidez de su gruta, un leve reguero de blanquecino flujo, mezcla de mi esperma y sus jugos, escurrió de su caverna y trazó el camino hacia su ano. Isidora, aun con los ojos cerrados ronroneaba como una gata en celo, satisfecha y complacida.
- “A partir de ahora Carlos, tendremos que repetir esto de vez en cuando. Seria una pena que mi hijo se enterara de lo tuyo con la puta de mi nuera. Así que espero que no te importe mantenerme contenta”, me explicó muy segura de si misma. “Así que ahora vístete y vayámonos a comer”, terminó de decirme mientras salia de la habitación, recomponiendo su bata.

Cuando terminé de vestirme bajé hasta la cocina, donde Isidora me esperaba, preparada para salir, y con una sonrisa maliciosa asomando en sus labios. Entré en la cocina, revisando mi móvil. Cuando Isidora fue a hablar, una voz femenina chillaba a voz en grito “Lléname ya, cerdo. Dame tu leche. Córrete dentro de mi raja de zorra, dame hasta la ultima gota que tengas en tus pelotas, cabrón”.

- “Mira tu, que me da a mi, que esta vez, no te ha salido del todo bien”, le expliqué sonriente. “Creo que vamos a tener que modificar esos planes tuyos”.

Publicado por: lois-y-peter
Publicado: 05/01/2021 06:05
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Comentarios: 1
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Comentarios (1)

loveftv | 07/01/2021 16:07

A Isidora por su nombre inventado, su bata, su hijo y tal le echo como unos 70 tacos... Muy buen relato. Seguro q en la tercera entrega gracias a ese audio que tienes te tuvo q dar media pensión durante unos meses. Jajajajaa. Es broma. Fabuloso, me encantó

lois-y-peter | 07/01/2021 18:59

Ojalá los hubiera tenido, no me habría sacado tanto el jugo aquella MQMF. Y si el audio era bueno, los vídeos posteriores fueron increíbles. Muchas gracias por leerme con tanto detenimiento

loveftv | 08/01/2021 08:24

A ti por escribir con tanto detalle. Haces que aprendamos hasta palabras nuevas!

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