Buen fin de verano

Buen fin de verano

Regresaba de las vacaciones en barco, había desembarcado en Los Cristianos y por delante me quedaban muchos kilómetros hasta llegar a casa.

En lo que esperaba a desembarcar, entré a la página y tenía un mensaje de él, me preguntaba cómo estaba pasando las vacaciones.

Era un chico con el que empezó a hablar hacía escaso un mes, pero tenía algo que me motivaba a por fin lograr un encuentro con alguien de la página.
Y eso que solo había visto una foto, pero era una foto con una piel morena perfecta, y unas nalgas que sería una delicia tocar, besar y depositar mi rabo entre ellas, acomodándolo mientras me pidiera que podía ir entrando.

Tengo que admitir que ese simple mensaje me puso mucho, porque estaba relativamente cerca y a lo mejor si pusiera de mi parte podríamos encontrarnos.

Salí del barco, y cogí la autopista, cuando estaba a la altura de Granadilla paré en la gasolinera y me dispuse a responderle:

- Hola, pues la verdad que bien, aunque las termino hoy y triste porque el veranito se acaba, pero por otro lado, el verano puede terminar muy bien si me dejas... estoy a escaso un par de kilómetros de ti, estoy ya en Tenerife, por el Sur!

No pensaba que pudiera proponerle eso, seguramente me diría que es demasiado pronto, no nos conocíamos en persona, o que ahora no podía.

Sin embargo, cuando iba por Güimar respondió:
- Hola, ¿en serio? ¿Estás aquí ya? Pues si quieres y te atreves puedes venir y tomamos un café en mi finca y nos conocemos, luego ya se verá.

Cuando lo leí, el volante se me escapó de las manos de los nervios, no me lo podía creer, me estaba ofreciendo una puerta abierta, y quien sabe si algo más.

No me lo pensé y cambié el sentido dirección Sur.
Me había mandado el enlace de su finca, era en los altos de Arico, apartada y donde no nos vería nadie.
Me costó encontrarla pero ya estaba allí, me aparqué por fuera y le avisé, enseguida salió y abrió una portada para que metiera el coche. Y así hice.

Preso de los nervios, tenía un nudo en el estómago, era mi primer encuentro con alguien de la pagina pero allí estaba, frente a mi, sonriendo y mirándonos de arriba a abajo.

- ¿Te gusta el café solo o con leche?
Y comenzamos a reírnos al darnos cuenta que no lo dijo como indirecta...

Se enrojeció al darse cuenta, pero para que no pasara vergüenza me acerqué, le rodee el cuello con la mano, junté su cuerpo con el mio, acerqué su cabeza a la mía y al oído le dije: no la he probado nunca pero igual me sorprende!

Y seguimos riéndonos y me dice... mejor dejamos el café para otro día porque no aguanto más.

Y me pasó a una de las habitaciones de esa cueva que tenía en la finca, enciende una luz muy tenue, cálida, casi parecía una vela, y me sienta en el sillón.

Me dice, esperame 5 minutos que te voy a hacer algo que no se si te gustará, pero a mi me encanta hacer.

Derepente, después de 10 minutos dentro del baño, sale vestido con un conjunto de lencería negro que sobresalía sobre una bata roja muy fina.

Tenía unas bragas de encaje negras, estilizadas que sobresaltaba el moreno de la piel, y sobre de ellas la bata roja lo suficientemente fina para dejar entrever pero sin develar bien.

Y debajo de él, unos taconazos también negros que hacía que sus nalgas apuntaran al cielo.
Se acercó sinuosamente como si no pasara nada, y me dijo:
Siéntate y disfruta!
Me senté boquiabierto, y a continuación se pone de rodillas y comienza a pasar sus manos por mis muslos y al llegar a la camisa, la va levantando mientras comienza a besar mi ombligo y sigue subiendo hasta mis pezones hasta que me la quita completamente y me come la boca.

Deja que mis manos se posen en sus nalgas mientras las manoseo y me dice al oído... Tranquilo, que dentro de poco vas a tener ahí algo más que tus manos.

Eso me pone más cachondo todavía, y mi miembro empieza a apretar el pantalón, momento en el que dice:

-Eso es lo que estaba buscando cariño!

Me desabrocha el pantalón y ahí saltó directa a su boca, cierra los ojos y se la mete entera, me la llena de saliva, la huele, y sigue metiéndosela.

Yo no daba más de sí, no me creía lo que estaba haciendo, era un fiera con la boca.

Se la saca y me mira con una sonrisa pícara, se sube y me vuelve a comer la boca.

- ¿quieres que siga? Me pregunta

Le dije que sí, pero sin palabras...

Entonces se pone de pie, y me da la mano para levantarme yo también, y cuando estaba de pie, se vuelve a poner de rodillas, me termina de bajar el pantalón, y con las dos manos en mis muslos se la vuelve a meter en la boca.

Con cada golpe de cabeza me lleva hasta el cielo hasta que tuve que pedirle que parase...

— ¿Por qué? No te gusta? Me pregunta..

— Al contrario, si no paras, me corro...

Entonces aprovechó para levantarse y colocarse delante mío, de espaldas a mi y dice:

— Entonces estás lo suficientemente cachondo para clavármela...

Esas palabras hicieron que no pensara nada más, quería lubricarle sus majestuosas nalgas, pero era tanta la exitacion de ambos que solo bastó con las pequeñas gotas que me salian para que pudiera penetrarlo al momento.

Y allí estábamos, yo de pie, y él sobre el respaldo del sillón, de pie e inclinado hacia adelante y cabalgándole como un jinete del oeste.
Solo se oía el chocar de mi poya con sus nalgas y los jadeo de ambos.

Tanto que enseguida grité:
Siii, me corroooo.

Y él lo acompañó con un:
Claro cariño, dámelo todo, disfrútame que esto es solo el principio..

Los dos caímos extasiados al sillón, agotados, donde el olor a sexo inundaba la habitación y aún con la respiración a mil.

No me quería despegar, los dos tumbados y de espaldas a mí, me iba restrejando sus nalgas sobre mi rabo, quería sentirla cerca.

A pesar que no hacía 30 segundos me había corrido dentro de él, mi poya comenzó de nuevo a ponerse dura, quería más acción.

Entonces el me volvió a coger de la mano y me volvió a poner sentado en el sofá, y dijo:
- Segundo asalto!

Se vuelve a acercar de nuevo con la bata roja, se da la vuelta y la deja caer, descubriendo de nuevo el tanga negro de encaje y dejándome ver sus hermosas nalgas morenas, empieza a contonearse y se va acercando de espaldas con un solo objetivo.

Es entonces cuando se sienta con sus manos en mis rodillas, y buscando con su culo mi rabo... Hasta que lo encuentra, estaba empalmado apuntandole y con la ayuda de mi mano lo dirijo a su agujero.
En cuanto lo siente suelta un ligero gemido y exclama:

- Clávamelo, necesito sentirlo dentro se nuevo!

Acto seguido estaba follandolo de nuevo, esta vez era quien cabalgaba clavandosela entera mientras veía rebotar sus nalgas.

- Quiero que te corras en mis nalgas y que las veas chorrear, dijo.

No terminó de decirlo cuando lo empuje hacia arriba para sacar la poya, lo tumbé en el sillón y exploté encima de él, le cubrí las nalgas y parte de la espalda. Mi corazón iba a mil.

Me desplomé de nuevo esta vez sobre su espalda restregándome con mi cuerpo y sintiendo mi propiosemen, mientras seguía magreandome la poya con sus nalgas.

Así durante un buen tiempo, hasta que notó de nuevo como se me ponía dura y se dio la vuelta, levanta sus pies para dejarme un primer plano de su culo para que lo embistiera de nuevo. Esta vez mientra lo follaba bien rico le masturbaba porque quería que nos corriesemos los dos a la vez, yo dentro de él, y él sobre su ombligo...

Otra vez desplomado sobre de él, con olor a semen y la respiración a mil, y recordando con imágenes en la cabeza como había sido el verano...

Publicado por: knario35
Publicado: 18/08/2021 01:11
Visto (veces): 236
Comentarios: 1
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Comentarios (1)

guascaman | 19/08/2021 22:01

Uff me encantaría un encuentro asi

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