Una plancha muy caliente. Parte 2

Una plancha muy caliente. Parte 2

Ella, tumbada con los ojos cerrados, muerta de placer, descansando de su orgasmo, abrió sus piernas. En ese momento Cristina se acerca por detrás, se agacha y empieza a lamerle el culo, recogiendo mi leche. Victoria, al sentir aquella lengua, confundida, se giró sobre si misma y gritó sorprendida.
- “¡Cristina!”.
- “Hola Victoria”, le dijo Cristina, “que rica estas, mira como has gozado con su polla, puta”, tirándose encima de ella y empezando a besarse con frenesí.

Me hice a un lado, para dejarlas tranquilas, para que se conocieran. Victoria la miro y comenzó a acariciarle las tetas a Cristina.
- “No sé, pero me calientas mucho Victoria”, susurró Cristina. “Eres tan preciosa. Déjame sentirte amor”, mientras continuaban besándose.
- “Ven Rubén, únete a nosotras y déjanos disfrutar mas de tu verga”, me sorprendió Victoria.

Me puse en medio de aquellas dos mujeres y me empezaron a acariciar a dúo, mientras seguían besándose. Se abrían de piernas, se tocaban mutuamente. Yo me sentía en el cielo. Tenia a aquellas dos mujeres a mi entera disposición. Por mi cabeza pasaban las imágenes de los posibles futuros, de todas las posibilidades de disfrutar de aquellas dos hembras, a mi antojo, en mi casa, juntas y por separado.
- “Follame el culo Rubén, rompemelo sin piedad”, me dijo Cristina de repente colocándose a cuatro patas sobre la cama.

Empece a masturbarme mientras lamia y lubricaba el ano de Cristina. Victoria se puso debajo de ella y empezó a lamerle el coñito.
- “Ahhhhh, que rico. Ahhhhh, es una locura. Sigue Victoria, sigue. Chúpame. Muérdeme zorra. Rubén clavamela ahora, húndete en mi culo que me muero de ganas de que me revientes por detrás”.

En un instante estaba hundiendo mi polla en su culito, con violencia y sin piedad, metiéndosela entera y moviéndome en perfecta armonía con ellas dos.
- “Ahhhhh, si, que rico, que rico que te enculen mientras te comen el chocho. Sigue Victoria, mas rápido puta, dame mas lengua que tengo muchas ganas de correrme con tu lengua en mi coño y esta polla en mi culo. Dame mas Rubén, soy tu puta, no somos tus putas”, chillaba desaforadamente Cristina.
- “Si cabrón, somos tus putas”, acotó Victoria mientras seguía lamiendo el coñito de Cristina.

Chillando y gritando a pulmón, Cristina se vació en un orgasmo doble, inundando la cara de Victoria y atenazando mi polla en su culo, vibrando por las oleadas de placer y completamente crispada por la intensidad del clímax que abrasaba su columna, apoteósico y caliente.
- “Cristina chúpame tú ahora” chilló Victoria, “quiero sentir tu lengua en mi conejo, zorrón”.
- “Si putita, te voy a hacer acabar con mi lengua, me voy a beber tu corrida”, contestó lujuriosamente.

Victoria se arrastró hasta colocar su vulva contra la cara de Cristina y esta empezó a lamerla con ganas y ansias redobladas, mientras yo seguía clavado en su culo, disfrutando el espectáculo que suponía ver a Victoria completamente despatarrada, con la cabeza de Cristina en su entrepierna y yo clavado en su culo. Victoria se contoneaba caliente, como la puta que era, como una hembra en celo.
- “Ahhhhh no doy más, no doy más cabrona, me corro”, gritó de placer, sintiendo un fuerte orgasmo.

Cristina se dejó caer al lado de Victoria y mientras ambas acariciaban sus cuerpos y se besaban, saboreando el sabor de sus sexos, yo me coloqué de pie entre ellas y apuntando hacia sus caras me masturbaba frenéticamente, deseando regalarles mi segunda corrida de la mañana.

Cuando mis testículos comenzaron a disparar los chorros de esperma, estos fueron cayendo sobre sus caras, sobre sus ojos y sobre sus labios, pintándolas, embadurnándolas con mi hombría, hasta vaciarme sobre ellas. Besándose y lamiéndose fueron limpiando los restos de mi corrida hasta dejarse totalmente limpias.

Nos quedamos tumbados los tres en la cama. Tocándonos, besándonos, gozándonos. Habíamos dado vía libre a la lujuria y al deseo. La libido había quedado atrás. Victoria, nos preguntó si podíamos repetir esta experiencia.
- “Si, claro”, dijo Cristina, “pero a partir de ahora será cuando tú desees en nuestra casa, por las mañanas, por las noches, cuando quieras es sólo necesario que llegues y ahí te esperaremos, uno de los dos o los dos siempre estaremos para ti”, terminó de explicar Cristina, mientras yo me entretenía chupando las tetas de mis dos putas, gozando como un bebé.

Publicado por: lois-y-peter
Publicado: 26/10/2021 13:44
Visto (veces): 192
Comentarios: 0
A 13 personas les gusta este blog
Comentarios (0)
Nuestra web sólo usa cookies técnicas para el correcto funcionamiento de la web. Más información