Tras ocho años en la empresa en Barcelona decidi cambiar a otra y otra ciudad. los compañeros me hicieron una despedida. Todo genial, se portaron conmigo de diez. Tras la cena nos fuimos a tomar unas copas y poco a poco se iba descolgando la gente hasta que nos quedamos Marta y yo.
Comenzamos a hablar de los comienzos en la empresa, de que segun me vio se enamoro de mi, yo la dije que a mi me chiflaba pero que como de aquella estaba saliendo con otro compañero, como caballero que soy, respete la situacion. Seguimos con el tema y el ambiente cada vez mas caliente nos acercabamos mas, la cogi por la cintura hacia mí y la di un beso en la boca. Ella correspondio y me abrazó, la apreté el culo y ella seguia besandome. Nos fuimos a su casa, ya en el ascensor la medio desnudé. Al entrar en casa comenzó a desnudarme y en un instante estabamos en el dormitorio acariciando nuestros cuerpos desnudos. Tenia unos pechos pequeños pero firmes y un culo duro, duro. Su cuerpo era suave y escultural ya que tambien era monitora de aerobic. Mi lengua recorria su espalda, poco a poco bajaba a sus gluteos, la daba la vuelta y trabajaba su clítoris y subia para recrearme en sus pequeñas tetas pero con los pezones como escarpias. Ella hacia lo mismo y se metia mi pene en su boca, nunca me la habian comido así de bien, estuvimos hasta las seis de la mañana en ese plan.
Fue algo maravilloso. Tuvimos mas encuentros cuando yo volvia a Barcelona pero deje de ir y dejamos de vernos.
Tras aquello, comprendi el por qué de muchas insinuaciones que ella me hizo en esos ocho años y que tonto fuí no haberla hecho caso.
Siempre me acuerdo de ella de su cuerpo su manera de comerme la polla.
Ojalá la volviera a ver