Este relato es continuación del anterior.
Después del morboso y furtivo encuentro en la terraza del día anterior, visto el atrevimiento de ese pedazo de hembra, me quede todo el camino de regreso a casa cachondo y pensando, como podría ser el día siguiente, y sí me volvería a sorprender como lo había hecho, el venir sin bragas y marcharse con mis calzoncillos puestos, con todos los restos de su corrida y de la mía entre sus piernas y manchando mi prenda.
Ensimismado con mis pensamientos, tumbado en el sofá, sonó un mensaje y al abrir el WhatsApp, era ella, que me decía que estaba cachonda perdida y que los calzoncillos, ahora están incluso más húmedos, de lo mojada que estaba, recordando lo que había pasado hacía escasamente una hora, así como riéndose, recordando la cara de la persona que estaba esperando por entrar a la salida del baño, me preguntó si me podía llamar, a lo cual le conteste, que no tuviera ningún problema, que lo podía hacer cuando quisiera.
Tras intercambiar apenas tres mensajes, sobre la marcha me llamó, me dijo que tenía puesto al manos libre, y me larga, aquí estoy en mi cama tirada, con tus calzoncillos puestos las piernas bien abiertas y con el cornudo, super cachondo y deseando tocarla, pero que lo tenía sufriendo delante de ella con las manos esposadas por detrás, de rodillas y oliendo mis calzoncillos con su humedad y los restos de tu corrida, que no lo iba a dejar, que ni la tocara con su manos y menos que la follara, que solamente le permitiría que le limpiara bien el coño con su lengua, que si quería oírla como ella se iba a correr, con el cornudo comiéndole el coño y por supuesto, pensando no solamente, en lo que había pasado hacía un rato, sino también pensando en lo que podría pasar al día siguiente, cuando nos viéramos en la cala. Sobre la marcha escuché, a ver como mi perrito sumiso me quita estos calzoncillos de mi nuevo macho, que te va a hacer los cuernos más grandes que los de un Miura, y luego me limpia bien el coño con su lengua, escuchando a continuación: mi Ama, sus deseos son ordenes, su placer siempre es el mío, tras unos minutos en los cuales escuchaba comentarios o gemidos, mezclados con insultos, entre los cuales le decía, ¿qué tal saben los restos del semen de mi nuevo macho?, ¿te gusta?, con suerte igual mañana lo pruebas de su propia polla, cuando se lo tengas que limpiar tras follarme nuevamente, mete la nariz cabrón y huele, cómemelo más fuerte y con más ganas, que no me haces llegar al orgasmo, y otros más, escuche un gemido del marido, cuando ella le tiró del pelo, para que no le comiera más el coño y le daba un bofetón al unísono que le decía, no vales para hacerme correr, déjame a mi sola, que me voy a masturbar, chúpame los dedos para ensalivármelos bien y después me toco y, probablemente así lo hizo, ya que a partir de eso momento, empecé a escuchar como subía el tono de los gemidos hasta que pude advertir que había llegado al orgasmo y se relajó.
Tras todo lo cual me dijo, mañana espero que consigas que llegue a varios orgasmos, no como el cabrón de mi marido, que le hago sus caprichos de verme con otros, y luego sólo estar empalmado él y no ser capaz de hacerme llegar a un orgasmo, con lo que está noche estará castigado, a ver si así, mañana es capaz de arrancarme un orgasmo. Que descanses y coge fuerzas para mañana, ya sabes puntual a las 11.00 horas, en el parking que hay en la carretera general de acceso a la cala, que siendo entre semana de primavera, tendremos buen tiempo, sin mirones locales y sólo extranjeros.
Intente descansar, pero fue complicado, ya que los recuerdos me mantenían excitado, con una enorme erección y solo pensaba en el día siguiente. Me despertó un nuevo mensaje de ella, sobre las 7.30, en el que solamente se veía su foto en la ducha y decía, espero que hayas dormido bien y que tenemos un largo y morboso día de playa. Se puntual que no me gusta esperar y menos al sol.
Dicho y hecho a las 10.45 estaba en el parking, a la orilla de la carretera, desde el cual se accede a esa cala maravillosa, que se encuentra entre Taurito y Mogán. Aparte de mi coche, habían 5 más, todos ellos con las correspondientes pegatinas, como que pertenecían a diversas empresas de alquiler de coches, lo cual prometía cierta tranquilidad, independientemente que pudiera llegar más gente. A las 11 en punto llego la Ama y su cornudo, se bajaron del coche, ella sonriendo pícaramente se acercó a mí y me dio un profundo beso de bienvenida, mientras él estrechaba mi mano, sorprendiéndome que venía con un collar de cuero, color negro, bastante ancho, aproximadamente 5 cm, con hebilla por la parte delantera y por la trasera una anilla y una inscripción que ponía OWNED, que se veía usado y de buena calidad. Tras una rápida mirada a los dos, ella venía con una coleta, gafas de sol negras, con un traje de playa blanco, semitransparente, que dejaba entrever que no llevaba sujetador y suponía que tampoco parte de abajo, calzaba unas cholas, que enseñaban unos bonitos pies con las uñas pintadas a juego con las manos; y él venía, con una simple camiseta y un bañador, que reflejaba un paquete bastante abultado, que suponía que podría ser de una semi erección. Les dije, he traído una nevera, con unas cervezas, agua y algo de fruta, así como una colchoneta de camping, para estar más cómodos en los cantos rodados de piedras de la playa; sobre la marcha ella dijo, cornudo abre el portabultos del coche y saca todo lo que ha traído mi macho, y lo que nosotros trajimos y vamos ya a la playa. Durante el trayecto, que serán cinco minutos, desde el parking a la playa, nosotros íbamos delante y el separado unos diez metros, de la mano como si fuéramos pareja, riendo y comentando lo bien que lo pasaríamos, así como haciendo algunas paradas, en la cual nos besábamos y o bien ella me susurraba algo caliente o yo lo hacía.
Tras llegar a la playa, vimos que había varias parejas, alguna mayor, otras más jóvenes e incluso una pareja de chicos, que se encontraban bien en la zona de piedras de la izquierda o en alguno de los pocos bunkers que hay, que quien los conozca al reconocer la playa, sabrá que no son muy altos. El primer bunker, que te encuentras una vez llegas a la playa a la izquierda, que es el más indiscreto, ya que casi todo el mundo debe pasar por allí, estaba vacío y ella dijo, aquí nos quedamos, cornudo límpialo bien, pon la sombrilla que hemos traído, deja la nevera a la sombra y coloca bien las colchonetas, mientras nosotros nos damos el primer baño del día, tuvimos suerte y la bajamar sería sobre las 12.30 horas, por lo que había algo de arena en la playa, ella se quitó el vestido y efectivamente, no llevaba nada debajo, así como se había repasado el rasurado del vello, mostrando un monte de venus espectacular sin pelo alguno, un pecho no muy grande, pero firme y con una sonrisa me dio un beso y me dijo, te vas a quedar ahí pasmado mirándome, a lo que le contesté igual si, unos minutos hasta que se me baje la erección de verte lo espectacular que estás, riéndose me dijo no seas tonto, me quitó la camisa y me bajo el bañador y rápidamente nos metimos en el agua, donde estuvimos hablando besando y rozándonos, mientras veíamos al marido colocándolo todo.
Tras salir del baño, nos dirigimos al bunker, donde nos esperaba el cornudo con todo colocado, con las toallas en la mano, a ella se le puso por los hombros y la seco, con delicadeza y sin tocarla, más allá de lo estrictamente necesario y a mí me la entrego haciendo una pequeña reverencia. Como quiera que el cornudo se encontraba sudando y colorado, tanto de cargar desde el coche hasta la playa y después de colocarlo todo, ya que, si bien hacía sol, era el de invierno con una temperatura ambiente de unos 21 grados, le dijo, muy bien, comienza el espectáculo te puedes desnudar y darte un baño rápido, para que te pongas a ver el espectáculo que te voy a dar. Más bien debería decir el espectáculo que íbamos a dar los tres, obedeció, se quitó la camisa y el bañador, y ocurrió mi segunda gran sorpresa del día, ya que llevaba la polla enjaulada, dentro de un caparazón de acero, con un candado, que brillaba una barbaridad al sol, y ante mi sorpresa, me dijo lleva así desde anoche que llegamos a casa, tras esposarlo, el siguiente paso fue ponerle la jaula de castidad y esconder la llave, ya que de lo contrario, querría haberme follado tras comerme el coño, y este coño, hoy es para ti, limpito y bien depilado, al igual que mi culo.
Tras salir el marido del agua, y sentarse en su sitio, fuera del bunker, se dirigió al mismo y le dijo, comienza el espectáculo, espero que no te duelan los huevos, de lo cachondo que te puedes poner, viendo como disfruto de mi nuevo macho, y sobre la marcha se inclinó sobre mí y se llevó mi polla, que estaba semi erecta, a esa preciosa boca de gruesos labios que tenía, y lenta, pero intensamente comenzó a comérmela, apretándome los huevos, a la vez que me masturbaba, dejándome saliva a lo largo de todo el pene, mientras lo lamía para poder tocármela mejor, a la vez que le decía al marido, que no perdía ojo, me encanta su olor, succionarlo y lamer todo este pollón, con ese glande redondo y gordo que tiene, sintiendo lo dura que se pone en mi boca; seguía succionando más profundo, hundiendo la polla hasta el fondo de su garganta, y de vez en cuando saboreaba mis huevos depilados para la ocasión, una vez la notó bien dura, cogió su gorro que tenía a mano, así como sus gafas, para exhibirse, sin quedarse expuesta a grabaciones indeseadas, ya que la mamada, solamente la podrían ver si se acercaban al bunker, y nos dijo, ahora me toca cabalgar este pollón que quiero sentir, como ese capullo me abre bien el coño, dicho y hecho, se puso a horcajadas sobre mí, cogió mi polla pasando la misma por toda su raja, y se la clavó, entrando hasta el fondo de su coño, sin oposición alguna, no solo debido a lo bien ensalivada que estaba sino también, a la calidez y humedad de su vagina, ella empezó a mover su pelvis, haciendo ochos, en una escena donde la hembra se exhibía, momento en el cual empecé con mis manos la ayudaba en los movimientos de subida y bajada hasta el fondo de su coño y el choque con mis huevos, cansada de las sentadillas, se apoyó en mí, aprovechando para masajearle las nalgas, y abrirle el culo, para con mi dedo jugar con su ojete; todo lo cual nos puso más berracos a los dos, y empezó a decir, aaaaahhh, que dura la tienes, mientras se tocaba el clítoris, aguantando todo lo que pude, hasta que ella me avisaba que se iba correr, advirtiéndole que no podía más y simultáneamente, le llene el coño de mi leche caliente, mientras ella se corría entre espasmos. Para a continuación terminar de desplomarse sobre mi pecho, donde nos besamos durante unos segundos, mientras cogíamos resuello; tras esos minutos de recuperación, miró a su marido y le preguntó, ¿te ha gustado el espectáculo?, ¿te duelen los huevos?, deberías ir nuevamente al agua, para que se te baje ese hinchazón que tienes, pero antes acércate, que aquí tienes tu premio, y más jugoso que anoche, así que límpiame bien el coño con tu lengua y después le limpias también la polla a mi macho, para que saborees bien la mezcla de jugos de mi coño, su leche y el salitre del mar. El cornudo, sin dudarlo, ni rechistar, dijo, gracias mi Ama, y se dirigió primero a ella y después se dedico a limpiar los restos de mi polla, tras lo cual nos fuimos a darnos un baño, pudiendo comprobar que las otras personas que estaban en la playa nos observaban, y tras nosotros vino el cornudo sumiso.
Tras ese baño reparador, cogimos fuerzas, nos tomamos un par de cervezas, y vuelta a empezar, esta vez empecé dándole unos besos en los labios, lóbulos de las orejas, le acariciaba la espalda y los costados, deslicé entonces mi lengua hasta su cuello, lamiéndole mientras ella no cesaba ni un momento de emitir pequeños ruidos y dirigirse al marido, con frases como espero que estes disfrutando tanto como yo, mi querido y amado cornudo, continuaba por debajo de las aureolas de los pezones, monte de venus, y sin tocar los labios de su coño, le besaba y lamía los muslos, como quiera que soy algo fetichista de los pies, continue hacia ellos, y los chupe con deleite, metiendo dedo a dedo en mi boca, y ensalivándolos bien, notando que ella se agitaba cada vez más, le cogí una de las piernas se la levanté un poco y apartándole empecé a lamerle y a comerle el coño sin cesar, mi lengua recorría sin cesar los labios de su coño de arriba abajo y al revés, para finalmente detenerme en el clítoris y con la punta de mi lengua recorrerlo y lametearlo todo sin parar, reclamándome a gritos que siguiera, a la vez que con mi dedo masajeaba su ano, hasta que se corrió bestialmente, sin importarle que hubiera gente en la pequeña cala que nos encontrábamos, que si bien no nos veían, si podían escucharla, así como ver al cornudo a un lado del bunker; en ese momento mi polla estaba durísima y húmeda a la vez, por el líquido preseminal, me incorpore y la besé con todo su sabor y olor aun en mi boca, me dijo “jamás me habían comido el coño así, espero que no sea la última vez que lo hagas, a lo que yo le contesté, en alto, y para que también lo escuchara el cornudo, ahora me toca a mí, le pedí el gorro y las gafas, y le dije que se pusiera ella las gafas, y le dije, ponte a cuatro patas, perpendicularmente al cornudo, para que vea la cara de gozo que vas a tener y como te rompo el coño y el culo. En esa posición, empecé, nuevamente a rozar mi polla con los labios de su coño, a la vez que pellizcaba sus pezones, acariciaba su espalda y le tiraba de la coleta, notando cada vez más flujo en mi polla la empotre por detrás con fuerza, a un ritmo creciente que hacía que sus tetas se tambaleaban, y le azotaba el culo a la vez que le escupía en el ojete, y jugaba con mis dedos acariciándoselo, se dirigió a mi y me dijo, fóllame el culo, que lo deseo, que al cornudo se lo doy en ocasiones especiales, y esta es una de ellas, para que vea como me lo rompen, que me apetece muchísimo, sacando la polla del coño, me dedique a comerle el ojete con mi lengua, ensalivándolo lo más que podía, y una vez bien lubricado le metí suavemente dos dedos, que luego sustituí por mi capullo, que se lo puse a la entrada del ojete, presionando con suavidad, ya que me decía que sentía una pequeña molestia, y poco a poco le metí la polla totalmente en el culo, comenzando a meterla y sacarla muy despacio, para que el músculo del culo se hiciera a mi polla y no lastimarla, hasta que pasado un pequeño lapso de tiempo estaba totalmente amoldada dentro de ella, así, poco a poco, se la metí hasta que mis huevos chocaban con su coño, llegó un momento que me pedía que se la clavará más fuerte, y así lo hacía, mientras tanto ella se acariciaba otra vez su clítoris, y yo se la sacaba prácticamente entera y se la volvía a clavar hasta el fondo, hasta que ella comenzó a convulsionar, y perdiendo la voz se empezó a correr de una forma brutal, los espasmos de su coño se transmitían a su ano, todo lo cual termino provocándome un increíble orgasmo, llenándole el culo de mi leche caliente.
Nos recuperamos un poco, nos volvimos a besar, y dirigiéndose al marido le dijo, muchas gracias, por dejarme cumplir tu fantasía, que pese a mi reticencia y no querer hacerla, creo que la estoy disfrutando mil veces mas que tú, se levantó se acerco a su marido y le dio un beso en la mejilla, a la vez que le dijo, te voy a dar un pequeño premio, y si te sigues portando bien, igual por la tarde te doy otro mayor y mejor, le ordeno que se tumbara, se puso de cuclillas encima de él y comenzó a orinarlo, en la zona del pecho y barbilla, una vez terminado, le dijo, sécamelo y le puso el coño y culo que se le había meado en su boca, obedientemente lo hizo y le dijo, muchas gracias mi Ama, sabes que tu placer es el mío.
Decidimos darnos un nuevo baño, ponernos crema, comer algo y descansar hasta la tarde, que ..