Historia de un trastero

Historia de un trastero

Después de mucho tiempo hablando y tratando de coincidir se nos hacía muy cuesta arriba poder quedar ya que no tenemos sitio para un encuentro íntimo, y en una de las muchas historias que aquí se publican me sentí identificado con uno que mencionó su trastero y voala, se me encendió la bombilla y me puse manos a la obra, me dedique un par de tardes al acondicionamiento del mío. Al final se lo propuse a mi gran amigo y amante, al principio hubo dudas de ambos lados por lo que pudiera surgir a bien pero sobre todo a que algo saliera mal, aún así el morbo y las ganas nos pudieron y pusimos día y hora. No podíamos con nuestras ganas de vivir ésta nueva experiencia, de dar rienda suelta a nuestras fantasías, y llegó el día, me habló que estaba muy cerca de mi casa, al minuto salí en mi coche a buscarle, se instaló en la parte trasera que con los cristales tintados no se ve nada para el interior de mi coche, pusimos rumbo a mi edificio, entramos al garaje, aparcamos y esperamos un minuto a que se apagarán las luces del aparcamiento y bajar del coche para dirigirnos a mi trastero, abri la puerta y entramos a oscuras, una vez dentro encendí la luz y ya paso lo que tanto deseamos, abrazarnos y empezar a comernos a besos, empezó desnudarme muy despacio, acariciando cada centímetro de mi cuerpo, yo inicie la misma labor, empecé a desvestirlo, quedando sorprendido por lo que descubrían mis manos. Pero lo mejor de todo estaba por llegar, luego de esos besos y caricias apasionadas se agachó para comerme mi polla que no suele ponerse dura pero me tenia muy cachondo, luego me dió la vuelta y empezó a darme mordisquitos en mis nalgas ummmmm que morbazo y que placer me estaba empezando a dar, la situación hizo que me doblara hacia delante para que ya pudiera matarme de placer con su lengua comiéndome todo lo que quedaba al descubierto en esa posición. Mis gemidos y los latidos de mi ojete con lo que estaba sintiendo eran lo máximo. No hay descripción para lo que estábamos viviendo. Después de un buen rato de lametones, besos y caricias ya llegó el momento que ambos deseábamos, un poco de lubricante y con lo dilatado que había logrado poner mi ojete empezó a empujar la cabeza d su polla muy despacio para irse adentrando hasta el fondo, lógicamente el bombeo no se hizo esperar, uffffff sentir el golpeteo de su vientre contra mis nalgas y abrazándome con sus brazos fuertemente ir sintiendo como su respiración y gemidos eran cada vez más exitantes hasta que llegamos a lo que tanto deseamos, corrernos los dos a la vez e ir mermando los movimientos hasta terminar agotados, sudorosos y extasiados a más no poder con toda su lechita muy dentro d mi y la mía en el piso. Estuvimos recuperandonos poco a poco y así dimos por hecho lo mucho que puede dar de sí un simple trastero. 
Ya sabes que sin tener una habitación con todas las comodidades podemos amarnos en nuestro nidito improvisado ... ya contaré otras historias si les gustó ésta.

Published by: madurobipas
Published: 10/08/2025 00:47
Reads: 132
Comments: 0
9 people like this blog
Comments (0)
This website only uses technical cookies for the proper functioning of the website. More information