La conocí en su primer día de trabajo en el sitio donde yo estaba. Venía con una amiga, igual de guapa, y recuerdo que mis compañeros no paraban de hablar de lo tremenda que estaba su amiga. A mí, sin embargo, fue ella la que me dejó prendado. Todo me parecía perfecto: su pelo rubio, su sonrisa entre tímida y dulce, su mirada, su forma de hablar con ese acento canario y un toque de chica pija 😉 o al menos eso fue lo que percibí.
Como pasa en cualquier empresa con hombres y mujeres, siempre hay grupos: ellas con sus compañeras para el café y la charla, nosotros con lo nuestro, incluyendo esas variantes masculinas de comentar a la jefa que está tremenda o a las chicas de la oficina de al lado. En esos momentos de cañas los viernes, mis colegas no paraban de hablar de la novedad en la oficina, las dos chicas nuevas. Y claro, la que más comentarios se llevaba era la amiga. Yo, para mis adentros, pensaba: guay, menos competencia 😉. Pero no me fiaba del todo siempre hay algún zorro que juega al despiste para desviar la atención. Y yo en eso soy muy pillo, o paranoico 😂.
Para mí, sin embargo, ella era infinitamente más guapa. Y cuando alguno me preguntaba: “oye, tú qué opinas, cuál es más guapa?”, no me cortaba. Les decía sin rodeos: “Ya os he dicho que para mí esta chica es la mujer de mis sueños, madre mía”. Y no lo soltaba por decirlo, era de verdad. No me quedaba embobado al verla, pero sí jugaba ese papel sutil de interesarme sin mostrar demasiado interés, como haciéndome un poco el desinteresado. Jajaja, menuda bobada si me lo permiten 😅.
Después de aquellos momentos, y tras muchos meses, empezaron a pasar cosas en la oficina. Uno de mis compañeros se había liado con otra compañera de curro a escondidas —por supuesto, porque aquello no estaba muy bien visto en la empresa—. Y precisamente esa compañera era la jefa de la chica que me gustaba. Di por hecho que esto ya había llegado a sus oídos todos sabemos cómo son las conversaciones de pareja de puerta para adentro 😏.
Al cabo de un tiempo, un día estaba al teléfono, revolviendo papeles en mi mesa, y de repente levanté la mirada. Allí estaba ella, viniendo desde la impresora con unos papeles en la mano. Ese día hacía mucho calor, y aún la recuerdo: falda blanca larga con encaje, un chaleco vaquero corto con botones negros, sandalias marrones de esas que llaman eco-sostenibles. Fue como si el tiempo se detuviera en cámara lenta. Vi cómo su piel cambiaba de color, casi podía sentir su respiración. Ella bajó la mirada, volvió a su mesa, y yo seguí con lo mío como si nada pero por dentro estaba alucinado.
Un rato después, ya fuera de la oficina, me llega una alerta de Facebook: alguien le había dado like a una de mis fotos. Entro y era ella 😳. Ni sabía que tenía Facebook ni la tenía entre mis amigos, pero ahí estaba, dándole me gusta a una foto mía en la playa, sin camiseta y en bañador. Casualidad o no, ese gesto me dejó con la cabeza dando vueltas.
Al día siguiente, yo estaba en una reunión por videollamada, solo en una sala. Escuché voces de chicas pasando por el pasillo y entre ellas reconocí su voz. Un minuto después, tocan la puerta y es ella. Entra con toda la naturalidad del mundo para pedirme ayuda con algo de un cliente, y en medio de la charla me pregunta si iré a la cena de empresa. Yo, que ya había decidido no asistir, le digo que aún me lo estoy pensando y le devuelvo la pregunta. Ella me dice que sí, que irá.
Al final, como era de esperar, terminé pillando un apartamento con mis colegas para pasar la noche de la cena. Pero un día antes, charlando con ese compañero que se había liado a escondidas con la jefa, le cuento lo que estaba pasando y me suelta que ella tenía novio desde hacía años, prácticamente desde el instituto. No os voy a mentir, Aquello me fastidio la tarde😔.
Llegó la cena de empresa. Llevábamos ya unas cuantas cañas encima cuando bajamos a la sala. A los pocos minutos llegaron las chicas, y ahí estaba ella: vestido corto dorado de lentejuelas, zapatos de tacón negros, su pelo rubio rizado y semirrecogido brutal. Al saludarla con dos besos, antes de dar el último me acerqué y le susurré al oído: “Estás guapísima esta noche”. No dijo nada, solo sonrió.
Me di cuenta de que no la acompañaba su novio, aunque nadie lo mencionó directamente. Alguno comentó por encima que tenían problemas, y yo simplemente contesté con un “genial” como quien no quiere la cosa 😉. Entre charlas, risas y cuchicheos, fuimos todos a la sala de baile. Música, barra libre, el típico ambiente. En un momento dado, dos amigas del curro —con las que me llevaba muy bien y que esa noche también iban guapísimas— me pidieron que las acompañara al baño para contarme un chisme.
Al volver, la busqué con la mirada y noté que ella también me miraba. Hizo un pequeño gesto, como evitándome, cogí una copa y fui hasta la barra, donde estaba con otra amiga. Pero cuando quise hablarle, apartó la mirada y me dejó allí como un tonto 😅. Claramente, no le había gustado que me hubiera marchado antes con aquellas dos colegas. Me di media vuelta y volví con mis amigos, sabiendo que se había fastidiado.
La noche siguió su curso, entre baile, copas y risas. Al terminar, cada uno se fue a su sitio: los que tenían habitación, a descansar; los que no, de vuelta a casa.
Un día subió una foto en lencería. Nada escandaloso, pero sí lo suficiente para pararme a mirar. La imagen quedó flotando en mi cabeza todo el día. una pose para llamar la atención? Pensé.
Poco después vino el mensaje. Privado. Directo.
—¿Te gusta cómo me queda?
Y una foto. Desde arriba. Con todo blanco, sin nada debajo o al menos eso parecía y una mano cubriendo lo justo.
No supe qué hacer. No respondí, en este momento no estaba solo en casa, había quedado con una vecina para que contestar? ;)
A los pocos días otra. Más provocadora. Yo solo miraba. Me decía a mí mismo madre mía chiquilla, estás jugando conmigo🥲. Las volvía a mirar de noche cuando no había nadie más.
Hasta que un sábado quede con aquel compañero que se había liado con la que era su jefa, quedamos en su casa y al llegar allí estaba ella,
Había quedado con su amiga al parecer para ayudar a arreglar o pintar una habitación.
Estuvimos pintando un par de horas, tomando cerveza y hablando como siempre. En un momento el colega salió a comprar unas piezas que le faltaban junto con su novia. Dijo que volvía en veinte minutos.
Nos dejó solos
Ella apareció bajando por la escalera. Shorts corto. Camiseta blanca de estar en casa sin nada debajo. Caminaba lento.
—¿Te dejaron solo?
Seguía con la botella en la mano pero ya no sabía a qué sabía.
Se sentó en el sillón frente a mí. Levantó las piernas, se acomodó. El short se subió aún más. No pude dejar de mirar. Y ella no dejaba de mirarme.
—¿Te gustaron mis fotos? —preguntó.
Sonreí con un por supuesto 😉
—No se las mando a cualquiera.
Se puso de pie. Se acercó. Se inclinó. Su pecho rozó mi cara. Los pezones duros marcaban la camiseta.
—¿Nunca pensaste en cómo me vería sin esto? hablaba de su camiseta.;)
Nos quitamos todo deprisa, la puse sobre una mesa que estaba llena de pintura, Dejó caer el short, llevaba una braga blanca con encaje por delante.
Mientras nos besábamos, mordíamos el uno al otro, le dije al oído me gustan tanto tus bragas que no te la voy a quitar, todo menos tus plagas ;)
Estábamos desnudos allí los dos en esa sala en casa de otras personas😅
Estas Mojada? Le pregunté, si, estoy Caliente.
Tenía el cuerpo temblando. Le besé el cuello hasta llegar a su espalda, le di la vuelta abrió sus piernas y continuamos haciéndolo de pie en esa mesa, en esa bendita mesa. 😉
Ella me mordía el brazo para no gritar. Me pedía más con la cadera. Se venía encima de mí una y otra vez. La tomé del cuello y hicimos lo que quería sin pausa,
Sudando. Agitados. Y en silencio .
Hasta que escuchamos el coche aparcar y ellos entrando.
Ella se levantó como si nada. Se puso el short, se hizo en el pelo una cola y se sirvió un vaso de agua en la cocina.
Cuando entraron, ella estaba sonriendo. Yo hice como si nada, cogí otra botella de cerveza, y a seguir pintando ;)
Me ha costado mucho subir la segunda parte, peeero, ya puedes seguir leyendo. ;)Y un detalle: si te pones de fondo la canción Cruise, de Kygo, notarás cómo cada escena se siente distinta. A mí me ayudó a ordenar y darle forma a lo que ahora lees 😉 💫
—Y ahora, abrochados los cinturones ;) porque, madre mía qué día tan completo😌 .
Cuando mi colega se me acercó, me preguntó:
—¿Has visto a?
Yo pensé: pero qué dices ¿cómo no verla? 😉 nos había visto hablando al entrar, así que le respondí:
—Ya sabes que ella siempre ha sido mi debilidad.
Después de soltar aquello, se dio la vuelta y siguió a lo suyo 🎨 .
Y claro, a estas alturas ya no sabía si lo de dejarnos solos era parte de un plan 🤔 —perverso ;), vosotros ya me entendéis 😉 — o solo casualidad
Total, que daba igual pero ya sabemos cómo son los colegas —no todos, pero sí algunos 😏 .
Al cabo de una hora llegó la comida china 🍜 🥢 y nos sentamos los cuatro en aquella mesa 😂 .
Ella en un puf cuadrado de esos del IKEA (uno que habíamos tirado antes Pal carajo, sin darnos cuenta 🤦♀️🤦🏾♂️🤭).
Mi compi, con su pareja, arrancando con las típicas charlas de curro 💼 : que si esto, que si plazos, que si “ya te lo dije yo” vamos, un auténtico hilo musical de fondo.
Mientras tanto, ella allí enfrente ✨ y yo del otro lado de vez en cuando cruzábamos mirada y otra vez a hacernos los tontos. Yo soltando mis “ajá”, “claro, claro tío”, “¿en serio? 🤔 ” —vamos respuestas automáticas que hubieran servido igual si estaban hablando de física cuántica o croquetas 😂 .
Yo quería marcharme ya! —más que nada para invitarle a seguir con aquello en casa ;) o de camino 🤣—.
Cuando por fin cojo el coche, le suelto como quien no quiere la cosa:
—¿Quieres que te acerque a casa? 🚗
Esperando, claro, un: ¿a la tuya o a la mía? 🤣.
Pero solo respondió:
—He traído mi coche.
Arranqué y, le dejé caer un WhatsApp 🥲: te espero en el mirador, el que está camino a tu casa.
Ya sabéis, de esos sitios con vistas al mar, atardecer y un todo incluido 😉, de los que solo tenemos aquí 😇 .
Aparqué, no había nadie. Mandé ubicación. Nada. No contestaba
Y cuando estaba a punto de marcharme, apareció. Con su coche rojo de pija 😉 .
Se colocó junto al mío, y desde que la vi entrar no podía dejar de pensar mi madre 🫡 ¿será más cómodo el suyo o el mío? El suyo, cinco puertas; el mío, solo tres, pero seguro que mas amplio jaja 🙃 .
Pues habrá que reclinar asientos a tope y abatir ventanillas 😅 .
Se bajó, con esa mirada que me tenía loco toda la tarde. Cruzó los brazos y me soltó con media sonrisa:
—¿Y entonces?
Sonrío al decirle que sólo invitarla a que viera como se ve un buen atardecer desde aquí ;), con el mar de fondo ;) tú me entiendes...
— No hacía falta decir más
Me acerque entre los dos coches donde ella estaba, hasta estar lo suficientemente cerca.
—¿Y que? ¿Qué hace usted aquí, muchacha? 🤣 — a escasos centímetros de sus labios.
—No lo sé, dijo antes de apoyar una sus muñecas en mi pecho 😉 .
Bajo la mirada, sonrió, y cuando vuelve a mirar. me rodeó con una de sus piernas..
Nos quedamos de pie entre de los coches, el atardecer ya era palpable. ✨ 🌘
—Yo creo que el mío es el adecuado —le dije, casi susurrando, el espacio entre asientos me parecía más cómodo: menos estrecho.
Después de hacer malabares, 🤹 bajamos un poco los asientos traseros, respaldo para atrás, 👀 mientras ella con un gesto sí, aquí cabemos ;).
—¿List@? —le dije, casi riendo 😅 .
Entramos, dejamos una puerta entre abierta, total estábamos solos,
—No puedo quedarme mucho tiempo —dijo—.
Pues que te digo, si nos queda poco tiempo — respondo.
—A estas alturas, ¿pa’ qué hablar? 🤐
Sus piernas largas me tienen loco 😜, es que no hay manera de fingirlo.
Y ese cuello alargado cuando me mira desde arriba, dejando caer el pelo a los lados, 🫨, madre mía 😮 💨 . Me encanta. Y lo peor —o lo mejor— es que ella lo sabe. Se da cuenta de cómo la miro, y sonríe.
Esta vez se ha quitado todo: solo su piel, la mía, y el roce de los asientos🚗 🔥 .
El olor de su cuerpo llena aquel habitáculo en todo su interior, y me encanta 😌 ❗️, y aun mas el olor en sus entrepiernas cuando bajo hasta allí, y le pido que se quede al borde del asiento, y estiro sus piernas largas.
—Me mira con sus ojos entre abiertos, y deja caer su su rostro, como si estuviera diciendo por favor🫣‼️
Se retorcía, 💨 se sujetaba a los cinturones, gemías, me levantaba el rostro para ver qué estaba haciendo y volvía a retorcerse entre asientos 🔥 ☄️
Y cuando yo, ni ella no aguantamos más, me miró.
—Hazlo. Adentro.
Me levanto sobre ella, quiero ver cómo está disfrutando, me acerco a su rostro, madre mía como me encanta esta tía, j***der‼️, 😳
Sus piernas siguen en el mismo sitio al borde, donde las he dejado, estirada del todo y tocando las ventanas. 🚘 cuando paro porque no puedo más. Ella me ayuda desde abajo con sus caderas mientras veo su rostro tan cerca, tan dentro, estoy en el puñetero Olimpo❗️ se retuerce hasta parar y pone una de sus manos en su frente con una media sonrisa, como diciendo no puedo más 😅 y que es mi turno.
Aunque mantenemos una de las puertas entre abiertas, y las ventanillas abatidas, desde dentro no se puede ver nada con los cristales empañados.
No te imaginas cómo me encanta este olor, le digo pegado a su rostro. Y a mi, responde.
Nos echamos el uno al lado del otro, buscando un poco de aire, apoyando los pies en esos asientos delanteros, abatidos, que reposan en el salpicadero. ( madre mía qué bien se está, — dejó caer mientras miró pa’ riva: qué bien huele aquí dentro, esto es la puñetera gloria! ☄️ nos iremos el uno al otro, me rodea con sus piernas, y se sienta sobre mí, apoyando sus antebrazos sobre mi hombros, mientras y con sus manos, rodea mi cuello.
Sus embestidas empieza; y son una locura total❗️ empezando con un primer movimiento casi en cámara lenta, y y después haciendo cuatro, cinco o seis movimientos fuertes sin despegar su pelvis de la mía, como si quisiera romper con la pared que suponen el espaldar de aquellos asientos acerca su frente a la mía, sonriendo y agitada con un, estoy muerta.
Le tomo el pulso del cuello, como comprobando que sigue viva jajaja 😝 😆, — nos reímos un poco, la cojo del tras nuca, giro su cuerpo hasta quedar totalmente recostada en el asiento y su cabeza apoyada en el borde de esa puerta trasera que no existe ;), -atrayendo sus caderas a mí quedando espacio solo para una de mis piernas y rodilla. Su cuerpo ya débil y su piel, con signo de todo aquel sudor y agitación, solo dejándose llevar. Si quieres que pare solo tienes que decirlo, le susurro al oído. No. Me encanta, susurra también. Después nos acomodamos uno a cada extremo y con las piernas entrecruzadas. Bajamos, buscamos agua, me dio un beso, subió a a su coche haciendo un gesto con la mano mientras se marchaba y vi desaparecer las luces de tu coche.
Me quedé unos minutos más contemplando la noche y respirando a aquel olor que aún quedaba en el ambiente
“ Como detalle de aquella señorita, debo decir que solo volvimos a quedar una vez más, cambié de trabajo, y a los pocos meses aquel colega del trabajo anterior, me dijo entre cañas que ella estaba embarazada del que seguía haciendo su novio y con el que imagino, terminó por conciliarse del todo, pero nos dejo este recuerdo para que hoy os lo contara” ;)
solosami | 17/09/2025 02:02
Por supuesto‼️faltaría más;) aún estoy escribiendo 😁