No me lo esperaba, fue una autentica sorpresa. Nos conocemos desde la adolescencia y aunque había tenido poco éxito como yo con sus relaciones con las mujeres, nunca se me paso la cabeza que podría ocurrir lo que ahora les cuento. He tenido experiencias con hombres y con mujeres, parejas femeninas exclusivamente, pero hay conocidos que entendía lejos de una posible experiencia o aventura con personas de su propio sexo, por educación antigua o por no atreverse a experimentar como hago yo.
La cosa es que este amigo en estos momentos del relato andaba soltero y dado las cargas de su trabajo poco tiempo libre para aventuras de ningún tipo, pero ese sábado tenía libre y coincidió que nos vimos por la calle y después de un rato de charla acordamos almorzar los dos. La comida fue bien regada con bebidas, pero sobre todo con mil recuerdos de las andanzas juveniles y de adultos juntos y por separados. Obviamente las sexuales cobraron protagonismo y eso caldeo un poco el ambiente. Luego de comer vinieron las copas y siguió la charla. El sitio donde estábamos nos invito amablemente a abandonar el lugar para cerrar y luego abrir por la noche, a lo que lógicamente accedimos y el propuso seguir en su casa que tenía un buen ron y ambos teníamos ganas de seguir hablando de la nostalgia que se había desplegado en el mantel.
Dicho y hecho en su casa botella en la mesa, vasos, y la lengua suelta. No recuerdo el momento en el que sale en la conversación y intento frustrado por su parte de una aventura con un hombre y que la idea no le desagradaba, a lo cual relajado por la bebida le conté en confianza mis aventuras. Cuando empecé a hablar tuve la duda de si estaba hablando mucho, pero seguí ya abierto el melón, no quedaba otra que seguir.
Acto seguido note que su cara cambiaba un poco y me sonreía, y me confesaba abiertamente que le sorprendía mi atrevimiento y que el no sabía si se sentía capaz. Le propuse medio en broma, que si quería probar que igual era el momento, conmigo tendría confianza, medida y discreción.
Pues casi por sorpresa, me da un beso en los labios, y no supe como reaccionar en una fracción de segundo, pero rápidamente empezamos a comernos la boca y meternos mano, por todo nuestro cuerpo. Cuando el tema tomo la calentura suficiente, le pregunte que si nos desnudábamos, lo cual sucedió rápidamente y torpemente, para que negarlo. Su cuerpo siempre había estado sobre los delgado y apretado, yo siempre fui y soy más regordete, pero allí estábamos dos conocidos de toda la vida, en pelotas y excitados sin remedio.
Empezamos a pajearnos mientras nos besábamos, y yo más decidido, baje a darle una mamada, mientras el iniciaba un carrusel de suspiros y me acariciaba la cabeza. Después de un rato me dijo para y el me correspondió con su iniciática mamada, que me hizo gozar de placer. Cuando me note muy excitado le dije que parara. Le acaricie las nalgas y le metía dedos en el culete, pero él me pidió que aquella ver no hubiera penetración, que tenia dudas. Entonces le pedí queme dejara frotar entre sus nalgas y accedió, tenia unas nalgas tremendas y con el frota frota me corrí en su espalda sin remedio.
El seguía con su polla dura y me pidió hacer lo mismo, no hizo falta mucho para que me regara son su semen en la espalda. Luego de limpiarnos un poco tomamos otra copa abrazados y en silencio como recapacitando lo ocurrido. Nos dimos un par de besos y volvimos a ponernos cachondos, ahí nos dimos una masturbación mutua y una segunda oportunidad de corrernos.
Después no dimos una ducha conjunta con magreo, besos y caricias. Al terminar y ya vestidos no sabíamos como encajar aquello, que después de una vida hubiésemos tenido una relación sexual entre ambos. Así que tras un momento de charla intrascendente me retire a mi casa.
Por el camino pensé que para ser inexperto mi amigo había estado entregado y me dio que pensar, pero bueno a lo disfrutado no se le ponía reparos. Cosas de las islas pequeñas me encontré por el camino a una de su ex femeninas, luego a una de las mías, con lo cual llegue a mi casa que no sabía que pensar. Pero llegue a la conclusión que no merecía la pena darle tantas vueltas. Que es lo que pasará en un futuro si nos volvemos a encontrar, pues no lo se, puede que nada, que ambos estemos con otros asuntos, pero si no es así igual lo cuento por aquí.