Un cuadro muy especial. Parte 2

Un cuadro muy especial. Parte 2

- “Vamos a pegarle una doble follada. Su culito esta estrenado, pero necesita entrenamiento”, le propuse a nuestro cliente, después de que Aroa se corriera un par de veces mas.- ¿Aquí en mitad del campo? ¿Donde cualquiera puede pasar?”, se quejó Aroa, soltando mi mango.

- “Y, ¿desde cuando te importa? Cuando se paga, se calla y obedece”, la reprendí, mientras la sacaba del coche.

Salimos del coche y busqué en el maletero una manta. La estiré delante del coche y le dije al cliente que se tumbara boca arriba en ella. Tirando de Aroa, la obligué a inclinarse y comerse el ariete de Javier.

- “Tragatelo todo, tragatelo y llenáselo bien de saliva que después te vas a empalar con esa polla desconocida, rompiéndote el culo, mientras yo te lleno el coñito con la mía”.

Aroa, obediente, se dedicó a chupar con gula aquel trozo de carne, escupiendo sobre él una cantidad considerable de saliva, mientras yo comenzaba a dilatar su esfinter con dos dedos, follándomela con ellos cada vez mas profundamente.

- “Ahora zorrita viciosa, quiero que te empales en esa polla. Colócate a horcajadas sobre ella y hundetela en el culo hasta las pelotas”, le ordené una vez que consideré que su culito estaba preparado para recibir aquel rabo.

Aroa obedeció sin dilación y un segundo después chillaba de gusto, en mitad del campo, sin cuidado alguno, que se corría como una cerda. 

La empujé un poco hacia atrás y colocándome entre sus piernas, encajé mi glande entre sus labios mayores, hinchados y rosados a causa de la follada anterior. Tiré de su camiseta y de su sujetador, dejando a la vista sus tetas y pellizcando los pezones con furia, descargué un golpe de caderas que me hizo hundirme en ella hasta el fondo.

Comenzamos a movernos acompasadamente y de repente todo eran gemidos de placer, gritos de éxtasis, chillidos pidiendo mas polla, mas fuerza o llamándola puta en todas su versiones. 

Nuestros cuerpos se lanzaron en pos del clímax final y nos follamos a Aroa con toda la rabia que teníamos dentro.

- “Me voy a correr” avisó nuestro cliente.

- “Bien, pero correte en su cara, mientras yo la enculo”, chillé a la cara de Aroa.

En un momento salimos de Aroa, la coloque encima del capo del coche, puse sus piernas sobre mis hombros, y volví a enterrar mi polla, de un solo empujón, pero esta vez en su ano, mientras Aroa chillaba como una cerda en el matadero.

- “Me corro” chilló a su vez el cliente, masturbándose frenéticamente a escasos centímetros de la cara de Aroa.

- “¡Si cabrón, si! Riegame con tu leche, pintame la cara como a las putas esas de las películas, hazme sentir una puta de verdad”, lo retó Aroa.

Lo que vino a continuación fue una explosión de placer que nos hizo correr como auténticos cerdos, mientras Aroa, chillando a voz quebrada se corrió, profusamente, temblando y sin control alguno. Su cuerpo se colapsó a causa del éxtasis que invadía su cuerpo, y su sexo explotaba en una oleada de liquido, que empapó mi pubis y mis muslos, chorreando por mis piernas.

Nuestro cliente sorpresa se corrió, eyaculando todo cuanto tenía en sus huevos contra la cara de Aroa, que se fue llenando de pinceladas de blanco esperma, grumoso y espeso, dibujando sus mejillas, ojos, labios, cuello e incluso su pelo.

Yo lo acompañe, gritando como un loco, descargando en su recto, borbotón a borbotón, hasta la ultima gota de semen, ayudando con mis últimos empujones a dejárselo bien dentro.

Desfallecida sobre el capo del coche, Aroa cerró los ojos dejando correr las sensaciones que abrasaban su cuerpo y su mente, disfrutando del cálido recorrido del esperma que chorreaba en todas direcciones en su cara.

- “Mi mas sincera felicitación, tienes una puta de primera clase, la mejor que me he follado. Que envidia”, me felicitó el desconocido, entrecortadamente, mientras iba recuperando el resuello.

- “No te olvides de pagarle. Seguro que esta puta estará disponible para ti en mas ocasiones”.

Rebuscó en su bolsillo y dejó caer un billete de 5 Euros sobre la cara de Aroa, que se quedó pegado a los chorretones de semen que decoraban su rostro feliz y satisfecho. Después, sin mediar palabra, igual que había venido, desapareció por el camino.

Cuando Aroa acertó a abrir los ojos, lo único que vio fue a mi y la mitad de un billete de 5 Euros que ocultaba parte de su ojo.

- “Quiero que me zorrees. Quiero que me conviertas en una puta de verdad. Quiero chillar de placer y sentir como mi cuerpo estalla de placer rodeado de pollas duras. Quiero mi cara y mi cuerpo llenos de corridas y con muchos billetes pegados a ellas”, me dijo Aroa, mirándome fijamente a los ojos.

- “Ten cuidado con lo que deseas, a lo mejor lo consigues”, le contesté mientras restregaba el esperma de aquel desconocido por toda su cara con aquel húmedo y pegajoso billete. “Por lo pronto, este billete, lo vamos a poner en un marco y lo vamos a colgar en la habitación, para que siempre tengas presente como conseguiste que te pagaran por correrte de placer”.

Published by: miputitayyo
Published: 12/10/2025 13:39
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