Mi masajista preferido
El masaje que empezó con toallas y acabó con mi polla goteando en el suelo.
-Contratamos a un masajista para "relajarnos en pareja" y ella terminó pidiéndole más, mientras yo lamía el desastre
Llevábamos meses dando vueltas a la idea de iniciarnos en el tema de cuckold o cuernos, pero queríamos algo suave, controlado. Encontramos a este masajista en una app de servicios a domicilio: un tío de unos 45 años, alto, con manos grandes y una reputación de ser discreto en masajes "sensuales".
Le escribimos que queríamos un masaje en pareja, en nuestra casa, con toallas cubriendo lo esencial, nada explícito al principio. Llegó puntual, con su camilla plegable, aceites aromáticos que olían a vainilla y jazmín, y una sonrisa confiada que ya me ponía nervioso de una forma rara, como si supiera exactamente adónde iba a llegar esto.
Montamos la camilla en el salón, luces tenues, música suave de fondo para "relajar". Primero me masajeó a mí: espalda, hombros, nada especial. Pero cuando le tocó a ella, todo cambió.
Ella se tumbó boca abajo, toalla sobre el culo, y él empezó con los hombros, bajando despacio por la espalda. Sus manos grandes la cubrían entera, presionando con fuerza pero suave. Ella suspiró hondo, se le escapó un "mmm" que me hizo endurecer la polla al instante. Yo estaba sentado en una silla al lado, fingiendo leer el móvil, pero no podía apartar la vista.
Cuando llegó a sus glúteos, levantó la toalla un poco y masajeó fuerte, amasando la carne. Ella separó las piernas un centímetro, lo justo para que yo viera el brillo entre sus muslos. Él miró hacia mí, ceja levantada: "¿Todo bien? ¿Puedo seguir?". Asentí, boca seca, polla ya dura contra los pantalones. "Sí... explora un poco más", dije, voz ronca. Él sonrió y le metió los dedos por el interior de los muslos, rozando los labios de su coño. Ella gimió alto, arqueando la espalda: "Joder, eso se siente increíble... ".
Quitó la toalla del todo. Vi su coño depilado, ya hinchado y mojado, reluciendo bajo la luz. Él le abrió las nalgas con una mano y con la otra le metió dos dedos despacio, curvándose dentro. "Está chorreando... mira cómo se moja tu chica por un desconocido", me dijo, sacando los dedos empapados y agitándolos hacia mí.
El olor a excitación llenó la habitación: dulce, musgoso. Ella se giró boca arriba, tetas expuestas, pezones duros como piedras. "Tócame más... y métemela, por favor", suplicó mirándome a los ojos, como pidiendo permiso pero sabiendo que no iba a decir que no.
Él se bajó los pantalones deportivos: polla gruesa, venosa, con el glande brillante de presemen. Un poco más grande que la mía. Ella la agarró con las dos manos, masturbándolo despacio mientras me miraba: "Mira qué dura está por mí... ven, tócate mientras lo ves". Me bajé los pantalones y empecé a pajearme, lento, sintiendo la humillación mezclada con excitación pura. Él se la frotó en la entrada de su coño, untándola con sus jugos, luego la metió de un empujón hasta los huevos.
Ella gritó: "¡Joder, sí! ¡Me abre tanto... tú nunca me has llenado así, amor!".
La folló en la camilla, embestidas profundas y rítmicas, las bolas chocando contra su culo con un sonido húmedo, chas-chas. Ella se retorcía, arañándole la espalda, gritando: "¡Más fuerte! ¡Fóllame como una puta delante de mi cornudo!". Yo aceleré el ritmo en mi polla, viendo cómo su coño se estiraba alrededor de esa verga extraña, jugos goteando por la camilla. Él gruñó: "Me voy a correr dentro... ¿quieres que le llene el coño a tu novia?". Ella jadeó: "Sí... vacíate todo en mí".
Se corrió con un rugido, empujando hondo, vaciándose en pulsos. Sacó la polla despacio, aún goteando, y un río blanco espeso empezó a salir de su coño abierto, hinchado, rojo.
Ella abrió más las piernas: "Ven aquí, cornudito... lame lo que tu macho ha dejado en mi coño usado". Me arrodillé temblando, metí la lengua y probé la mezcla: caliente, salada, viscosa, con el sabor de su coño mezclado. a un masajista pro para "relajarnos en pareja" y ella terminó pidiéndole más, mientras yo lamía el desastre.
Nota:
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placerescanarios | 16/04/2026 01:13
A por ello!