Hace ya unos 10 años que comenzó todo, algo después de mi cambio de domicilio tras convertirme en cincuentón unos pocos años antes, cuando una tarde haciendo zapping en la tele veo que un canal local estaba emitiendo una lista de mensajes de texto sobre citas sexuales que me pusieron caliente espontaneamente, lo que me motivó a enviar yo uno a ver que pasaba, y escribí algo así como: "Maduro busca trans para chupársela".
A los pocos minutos recibí una respuesta en la que un hombre me invitaba a visitarlo en su casa ofreciéndome su "pollón".
Me quedaba cerca, unos cinco minutos en coche, con aparcamiento relativamente fácil.
Que sensación de morbo a la vez que de temor a lo desconocido, era la primera vez que me atrevía a hacer algo así, pero tenía muchas ganas de probar y en esos momentos mi líbido estaba muy subida.
Llego, aparco, toco el botón del porterillo y subo a un segundo piso.
Cuando me abre la puerta compruebo que es un señor maduro, canoso, algo más grueso que yo, con rostro agradable y de pocas palabras, pues allí no estábamos para hablar sino para disfrutar.
Se tumbó en el sofá del salón sacando su polla mientras yo también me desnudaba mirando lo interesante que resultaba su entrepierna con aquel trozo de carne que prometía convertirse en un tamaño muy atractivo para chupar.
De entrada me encantó, porque tenía pellejo, que hace que todo sea más divertido jugando con él hacia atrás y hacia adelante permitiendo que aparezca y desaparezca un glande brillante y cada vez más hinchado que daba muchas ganas de meterse en la boca.
Empecé a mamarlo con muchas ganas, el momento era de mucha excitación, despacio, como a mi me gusta, mientras escuchaba sus suaves gemidos que fueron en aumento, hasta que llegó el momento de máximo placer con su corrida caliente dentro de mi boca, que fui saboreando hasta tragarla mientras continuaba chupándole la polla muy despacio para que terminara de disfrutar el momento y porque me encanta sentir como iba disminuyendo su erección dentro de mi boca mientras jugaba con mi lengua metiéndola entre su glande y su prepucio sin dejar ni una gota de su leche.
Nos gustó a los dos y decidimos volver a vernos cada vez que pudiéramos, y eso continuó pasando durante unos cuantos años en los que nos juntábamos dos o tres veces al mes, ya en su cama a partir de la segunda visita.
Sin pensar ni hablarlo ya se había establecido entre nosotros un vínculo de amistad y placer en el que casi cada semana sentíamos la necesidad de estar juntos esos minutos de placer para seguidamente continuar cada uno con su vida sin ningún tipo de alteración.
Cuando yo llegaba a su casa lo primero que hacíamos era desnudarnos, aunque en varias ocasiones me abrió la puerta desnudo y mientras entraba hacia la habitación del fondo le rozaba su polla con mi mano.
Mientras yo me quitaba la ropa él se tumbaba en la cama y lo primero que le gustaba era que yo le metiera mi polla en su boca para mamarla con muchas ganas a la vez que yo comenzaba a tocarle la suya, que iba creciendo con mucho gusto.
Varias veces me corrí en su boca, le encantaba también, pero la mayor parte de las veces era yo quien tragaba su leche con unos maravillosos "sesenta y nueve" que disfrutábamos con pasión, hasta que un día dijo: "Quieres que te folle?".
Mi respuesta inmediata fue: "Si", pero con un temor interior de que aquel gran pollón gordo me hiciera daño, pero él fue despacio, tuvo cuidado, lubricó mi agujero inexperto y fue entrando poco a poco acelerando progresivamente su ritmo hasta que llegó el momento culminante en el que llenó mi culo de su rica leche.
Era mi primera vez, y no fue la última, pues unas cuantas veces más terminamos así después de los habituales prolegómenos placenteros de siempre.
Así sucedió innumerables veces hasta que un día mi mensaje preguntándole si podía ir a su casa aquella tarde tuvo como respuesta: "ya no quedo".
Mi siguiente pregunta: "te ha pasado algo?" no tuvo respuesta y hasta la fecha no he vuelto a saber nada de él y me he limitado a guardar el buen recuerdo de tantos momentos placenteros con el desconocimiento absoluto de lo que le sucedió.
Lo echo de menos, me encantaría encontrar a otro tipo así, limpio, educado, discreto, morboso, con ganas de disfrutar el sexo sin ninguna complicación y respetando la vida personal de cada uno.
Si lees esto y cumples con estos parámetros me encantaría conocerte para seguir aprovechando los momentos de placer en los que disfruto con una polla en la boca mientras sigo con mi vida seria y sana con total masculinidad y sin ningún tipo de vicio, con total respeto y discreción.
nubloxam | 05/03/2026 20:51
Hola, gracias, se queda la duda pero tambien el buen recuerdo. Saludos.