Hace un tiempo surgió la oportunidad, a través de un anuncio, de contactar con una pareja para mirarla mientras lo hacían de coche a coche.
Comenzamos intercambiando algunas mensajes contándonos nuestras fantasías, ellos eran una pareja madura bastante mayor que yo, con mucha experiencia en el ambiente liberal. Algo que me excitaba y me daba respeto, pero sobre todo mucha curiosidad. Eran muy simpáticos, ella tenía un cuerpazo, de esos que tienes donde agarrar, de esos que dejan miradas sensuales... Con piel morena unas grandes tetas operadas y dos nalgas hipnotizantes. Antes de quedar nos intercambiamos algunas fotos, en las que se le veía a ella con bikinis muy finos y un cuerpo hecho para le pecado.
Ella era muy caliente, le gustaba mucho sentirse deseada y necesitaba más hombres para satisfacerse
El día acordado quedamos en un punto de encuentro, era de día aún, yo esperaba impaciente su llegada con la descripción del coche que me habían dado, mientras la situación me ponía nervioso, deseando ver a aquel monumento.
Llegaron, se bajó el marido y me dijo que le siguiera, que conocían un sitio escondido donde aparcar y dar riendas suelta a nuestros deseos. Y así, fue llegamos al lugar entre árboles y matorrales, volvió a bajarse el marido, se acercó a mi coche y me comentó que le diera un par de minutos en lo que se ponían a tono para que luego me bajara yo y me acercara al coche.
Espero impaciente como mi miembro calienta con ganas de salir, me había puesto unos pantalones sueltos sin ropa interior. Me acerco al coche y me veo a la mujer devorando la polla del marido a cuatro patas con el culo en pompa, y enseñando escote. El marido baja la ventanilla y me pregunta si no me quiero tocar, a lo que respondo inmediatamente por su puesto. Meto la mano en mi pantalón y me saco mi herramienta erguida y empiezo a masajearme, ella me mira sonriendo y sigue chupándosela al marido, dejándola brillante y bien mojada.
A los poco minutos me dicen que vaya por el lado del coche que estaba ella, para tocarla, ella se sienta en el asiento, y se saca sus 2 pedazos de tetonas y me coje la mano y me las pone sobre ella, yo no me lo creía, se me hinchan las venas y empiezo a tocarme más fuerte. Ella sigue tocando la marido y yo tocando sus tetas, se empieza a tocar excitada de tenernos a los 2 a punto de caramelo. Se coge un pezón y se lo lame con la lengua pidiéndome mi lechita, diciéndome que quería que se las llenará de leche. A los poco minutos le digo que me voy a correr y ella se arrodilla saca las tetas por la ventanilla y me dices echamelo todo quiero que te corras en mis tetas, a lo que no pude responder sino reaccionar, disparando mi semen en todas sus tetonas mientras el marido se corría de placer sobre si mismo.
Nos despedimos y quedamos en repetir, fue una situación muy excitante que disfrute mucho con el cuerpazo de esa mujer madura.