Mi primera vez en el mundo swinger

Mi primera vez en el mundo swinger

Por la privacidad de quienes han estado conmigo, esta historia es la historia de muchas historias...
Por fin llegaba la cita con la primera pareja. Ella vino a mi encuentro mientras él esperaba en la terraza. Sentí un click al verla, ella me sonrió y supe que la química estaba presente. Lo ví de espaldas.. alto... guapo y dominante. Me senté delante de ambos y sentí cómo él me recorría con su mirada mientras yo hablaba de la conversación más trivial con su mujer, toda una diosa.
Me acerqué a la barra a pedir la segunda cerveza sirviéndome observada. Estaban decidiendo si me comían o no aquella noche y la situación me pareció tan excitante, que de espaldas era capaz de ver sus miradas sobre mi cuerpo.
Cuando volvía a la mesa pregunté descarada... ¿ya decidieron? Y me sonreí pícaramente.
Destino: el club.
Lo divertido fue estar en la parte de atrás del coche viendo cómo se turnaban para comerme mientras yo observaba por el espejo retrovisor la cara del otro. Aquel atrevimiento consentido me metía de lleno en el mundo swinger entendiendo que había otros códigos para vivir la sexualidad y la pareja.
 Llegamos al club y comenzó un baile que no dejó indiferente a nadie. Tenía a aquella diosa delante mía, con su melena larga  bailando, mientras me deleitaba bajando mi dedo por si escote mientras la miraba con deseo. Detrás de mí estaba él, pegado a mí, ya duro. Viaje fascinante el poder tener una mano en la nalga de aquella diosa y la otra, en la entrepierna de su marido.
Tan descarado, tan transgresor para quien viene por primera vez a este mundo, que no había parte de mi cuerpo que no estuviera encendida.
 El fotógrafo del club se percató del ambiente y nos pidió a las dos si nos podía sacar una foto. Me pidió que nos pusiéramos frente a  frente y que le bajara la tanga a mitad de su muslo.
En aquel momento, salió mi mirada más felina. "No se calienten todavía" dijo el fotógrafo, pero ya demasiado tarde. No se puede detener el transcurso de un río con una piedra.
Salió el fotógrafo y  su marido decidió regalarlos el primer tiempo, se sentó enfocándonos con la luz de su móvil cual espectáculo y aquello me volvió a poner a mil. Sería la primera vez que me atrevía a tener sexo con espectador, pero no era cualquiera, era su hombre.
 Besos suaves, ricos, de los que envuelven, de los sentidos. Porque no hay mejor preludio del buen sexo que un buen beso. Y las lenguas empezaron a jugar, a bailar. Mis manos jugaban a mover la melena de aquella diosa buscando su cuello, su olor...
 Y poco a poco mi boca terminó en su entrepierna. Tres años sin estar con una mujer. No recordaba el maravilloso olor ni el sabor... y una parte de mí volvió a despertar de golpe. Aquella parte de mi ser que desea, añora y se excita con el cuerpo de una mujer.
 Con mi lengua y mis dedos, empecé a estudiar las señas de la diosa hasta dar con su primer orgasmo, la vi estallar de placer y, con el suyo, el mío. Tan metida en mi historia estaba, que de repente, sentí la embestida de su virtuoso marido. Entonces comenzaron mis gemidos incontrolados, intentando mantener mi boca y mis dedos al ritmo mientras mi cuerpo se estremecía de tanto placer. Mi diosa divertida, miró a su marido, y le dijo.. ahora su culo.. y aquello, en vez de osadía, lo viví  como una divertida transgresión (era ella quien pedía a su amante que me envistiera por detrás para su deleite).
 Aquí termina mi historia.
 Esta es mi bienvenida al mundo swinger.
Gracias a quienes viven la sexualidad de forma tan plena y libre, y a quienes me hacen partícipe de ella.

Published by: purepleasurex
Published: 04/05/2026 20:27
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