Au clair de la lune

Au clair de la lune

Sabía que estaba jodido por cosas de su vida cotidiana y me mataba escuchar a Andy así. Durante la cuarentena (que pasé atrapada en casa de mi familia en otra isla) me había mal acostumbrado a que sus audios fuesen divertidos y siempre estuviésemos de risas, por lo que odiaba oírlo de esa manera. 

      Por fin pude escaparme unos días a Tenerife, y no podía irme sin verlo, así que le escribí para que viniera a pasar el día conmigo y así pudiera distraerse. Además, siempre nos partimos la caja cuando estamos juntos, cosas de pirados supongo. Le dije que si quería que lo esperara de forma “especial” me avisara cuando fuese llegando, y así lo hizo. A ese cabronazo le puede el vicio, como a mí. 

      Con uno de mis fieles compañeros de batalla puesto, sólo pensaba en cómo hacer que se olvidara de sus problemas y volviera a ser ese loquito al que tanto estimo y con quien tan bien me lo paso. 

      Cuando me vio no pudo contener esa enorme y bonita sonrisa (ese día, algo nerviosa), que tiene. Casi sin tino, soltó su mochila y empezó a desvestirse apresuradamente mientras yo me ponía en posición para devorarlo. Cuando se terminó de desnudar ya su miembro estaba listo para mí. Se acercó al borde de la cama, donde yo ya lo esperaba arrodillada, y tras comerme la boca, me hizo comerle a él, pues hacía poco que Andy había leído en otro de mis relatos cómo disfruto haciéndolo y eso le hizo dejar toda la delicadeza en la mochila que hacía un momento había tirado por algún recoveco de mi habitación. Mi lengua lo recorría, mis labios lo apretaban, mi mano lo masturbaba… pero él necesitaba más, necesitaba follarme la boca. Se subió a la cama y, de pie en ésta, me sujetó con fuerza la cabeza para buscar su máximo placer penetrándome una y otra vez. Me encantaba, no sólo su trato descuidado, sino el temblor de sus piernas provocado por el placer y el morbazo de sentir que yo estaba ahí, únicamente para complacerlo, hecho que, de alguna manera, me complacía a mí. En ese momento ocurrió algo de lo que yo no fui consciente hasta que me lo confesó varios días después, pero parece ser que en su sobreexitado cerebrito se grabó a fuego la imagen  de mi cara, con la mayor expresión de femme fatale que hasta el momento él me había visto, mirándolo directamente a los ojos desde mi sumisa posición mientras su polla desaparecía dentro de mi boca. Sabía que no resistiría mucho más lo que yo le hacía, por lo que se tomó un respiro para recuperar el control de su cuerpo haciendo que yo perdiera el del mío. Por ello me llevó hasta el puto cielo deleitándome con sus carnosos labios y su insurrecta lengua devastando mi hambriento coñito. Es consciente de que lo hace de maravilla y sabe bien cómo hacer que yo enloquezca cuando tengo su cara entre mis piernas, por ello no tardé en explotar en un intenso orgasmo tras el cual me penetró para sentir en su miembro las contracciones de mis paredes vaginales causadas por lo que me acaba de hacer. Era tal el ansia por sentirse dentro de mí que no pudo evitar embestirme como un animal desbocado hasta llenar mi interior con su esencia.

      Tras recuperar el aliento y saludarnos como marcan los cánones, decidimos ir a tomar algo para pasar de forma divertida el resto de la tarde. Unas cervezas en buena compañía siempre sientan bien, ¿no? Fue una tarde de esas terapéuticas que todos deberíamos tener a menudo. Hablamos, reímos, nos desahogamos, nos calentamos… La verdad es que siempre nos lo pasamos en grande sea cual sea el plan. 

      De vuelta a mi casa, ya después del ocaso, seguimos nuestra cháchara con un ron cuando uno de los temas que habíamos mencionado en la tarde volvió a mi cabeza, follar en el mar. La noche estaba perfecta. Temperatura cálida, nada de brisa, mar tranquilo y una luna llena que invitaba a salir a disfrutarla. No lo pensé y le dije, “¡vamos a bañarnos!”. Creo que durante un momento pensó que estaba de broma, pero rápido se dio cuenta de que iba en serio cuando me vio prepararme. Cogimos las cosas y salimos.

       A dos minutos a pie de mi casa hay un pequeño puertito que es ideal para darse un chapuzón. Eran cerca de las 00:00 y por el camino nos cruzamos con varias personas que aprovechaban el fin de semana para visitar la zona y pernoctar en sus caravanas. No sé qué pasó por su cabeza, pero a mí la idea de tener posibles espectadores me excitaba muchísimo.

      Llegamos, soltamos las toallas y nos desvestimos. Adoro el agua fría y en cuestión de segundos estaba nadando y animando a Andy a que se metiera.  Entonces decidí lanzarle mi bañador en señal de cómo iba a premiarlo si llegaba hasta mí. Él se sacó el suyo y, todo lo rápido que el resbaladizo suelo se lo permitió, corrió a zambullirse para ir a mi encuentro, sin embargo, antes de acercarse a donde yo estaba, decidió nadar un poco para que su cuerpo se adaptara a la gélida temperatura del agua. Fue entonces cuando  tuve la suerte de poder disfrutar de la imagen de su silueta, únicamente iluminada por esa enorme y preciosa luna llena que nos vigilaba atenta, acercarse lentamente hacia mí surcando el plateado camino que ésta reflejaba en el mar.

      Casi automáticamente mis piernas y brazos lo rodearon y mi cuerpo se adhirió a él buscando el contacto de nuestros sexos. Andy creía que el agua fría sería un obstáculo para lograr la dureza a la que me tiene acostumbrada, pero no fue el caso, de hecho, sentir su rígido roce en mi entrepierna no hacía más que hacerme desear, cada vez más, sentirlo en mi interior. Poco a poco y sin dejar de besarnos lo introduje en mí al tiempo que veía cómo sus ojos se abrían de par en par, no sólo por el placer de penetrarme, sino por el brutal contraste entre el agua helada y el calor de mi vagina ardiente. Esa mágica sensación, el morbo de la situación, el olor del mar, el sabor de nuestras bocas saladas… un cóctel de estímulos que nos hizo disfrutar al uno del otro a un nivel nuevo. No recuerdo cuánto tiempo estuvimos ahí, pero sí que me hubiera encantado poder ralentizar el tiempo y seguir eternamente a la luz de la luna. 

      Volvimos a las toallas a terminar lo que en el agua habíamos empezado. Apoyada en la pared de rocas al pie de la cual se hallaban nuestras cosas, sentía el cuerpo de Andy acoplándose al mío para llegar a lo más profundo de mí. Su respiración agitada en mi cuello me enloquecía y el roce del aire erizaba cada rincón de nuestros mojados cuerpos. Luego se tumbó en el suelo mientras yo seguía devorando su boca con la mía y su sexo con el mío. Su manos ancladas en mi cadera, acompañando cada uno de mis movimientos y apretándome contra sí, sus ojos mirándome fijamente mientras el placer me atravesaba el cuerpo, saber que podíamos ser sorprendidos por alguien en cualquier momento… factores que me hicieron alcanzar el clímax en cuestión de pocos minutos. Muy a mi pesar, sabía que lo abrupto del suelo me impedirían aguantar lo suficiente como para hacer que Andy llegara a lo más alto del placer, pero no iba a permitir que así fuera, así que volvimos a casa para cerrar la noche como se merecía.

      Una vez más, despojados de ropa y timidez, nos encontramos en mi cama. Me encargué de hacer entender a Andy que ese momento era para él, para su disfrute, por lo que le entregué mi cuerpo para que dispusiese de él como quisiera. Sabía que si algo le gusta de mí es mi culo, por tanto, sabía también que no iba a poder resistirse al verme ofreciéndoselo para saciar su hambre. Y así fue. Me encanta que pierda el control y se ciegue cuando está conmigo, y yo era consciente de que eso ocurriría en el momento en el que, entre azote y azote, su miembro se abriera paso entre mis nalgas. Sentir cómo me llena es una sensación increíble, pero sentir cómo se corre dentro de mí a la vez que jadea como el animal en el que se transforma, es indescriptible. 

      Ambos, ya exhaustos y tras una buena ducha calentita, dimos la noche por terminada. Sé que no estaba en mi mano solucionar los problemillas que me llevaron a querer animarlo, pero me consuela saber que, al menos por un rato, lo ayudé a olvidarlos.

Publicado por: lapetitemort
Publicado: 26/09/2020 20:19
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Comentarios: 10
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Comentarios (10)

ginecologoknario | 29/09/2020 03:33

Mientras leía parecía que me lo estabas contando y a la vez que me ponías muy cachondo, disfrutaba de tu preciosa voz y de tu maravillosa y contagiosa risa. Y como te gusta decir: eres lo puto peor!! Jajaja besos enormes 😘😘😘😘💋💋💋💋

armani | 28/09/2020 13:07

Genial como siempre. No nos hagas esperar tanto para el próximo relato, tienes excelentes aventuras que contarnos y lo haces muy bien, nos introduces en ellos hasta convertirnos en auténticos mirones mentales de tus placeres. Un beso, guapetona.

lapetitemort | 28/09/2020 01:53

Gracias a tod@s por leer mis relatillos. La verdad es que mola bastante que los disfruten. Espero poder seguir lográndolo con los próximos, porque los habrá jajajajaja. Besitos ricos a tod@s!

juan8264 | 29/09/2020 11:23

Encantados de leerte y esperando mas jaja😘😘

mistercat | 28/09/2020 01:39

Parece ser que "au clair de la lune" eres un poquito menos cañera, pero no mucho menos. xD Eso sí, lo describes la mar de bien. Congrats. ^^,

lapetitemort | 28/09/2020 02:01

Il faut savoir avoir des relations sexuelles sous toutes ses formes et intensités, mon ami jajajaj. Merci beaucoup! =)

mistercat | 28/09/2020 08:21

Oh, oui, bien sûre !, ça c’est l’objectif des gens avides. xD

lapetitemort | 28/09/2020 09:24

Avide d’expériences pour connaître mes limites, tu sais... ^_^

iscotf | 28/09/2020 00:15

Que buena amiga

rjmencey | 27/09/2020 23:28

Bonito relato Y esa sensación del agua fría mientras dos cuerpos gozan mutuamente, ardientes, uff una pasada

loveftv | 27/09/2020 17:46

Buen relato y buena actitud

juan8264 | 27/09/2020 17:27

Increible muy bien relatado 😘😘😘

elyyojuntos | 27/09/2020 13:27

Que mejor remedio que pasar el día con buen@s amig@s, cervecitas, salitre y si cae sexo... Pues mejor. Buen relato

morenito1989 | 27/09/2020 12:16

Que buen relato, me encanta como escribes!! sigue así

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