Cómo me conoce

Cómo me conoce

     Soy mujer, y como suelo decir, la naturaleza tiene una cruel forma de recordármelo cada cierto tiempo. Además de esos incómodos días, las mujeres sufrimos una serie de fluctuaciones hormonales que, entre otras cosas, afectan a nuestras emociones. En mi caso, durante los días previos estoy especialmente sensible y mimosa.

     Quien me conoce, sabe que uso un número sólo para las travesuras, pero él, que ya es pieza fundamental del puzzle que conforma mi vida, tiene ambos teléfonos, por ello le extrañó que en lugar de hablarle desde mi wsp personal, lo hiciera desde el secreto, pues sabe bien que no es uno más de la lista. Muy suspicaz él, y porque me conoce a la perfección, me preguntó si me ocurría algo. Le dije que no, que simplemente mi ex me estaba hablando y no tenía ganas de que me viera en línea para no tener que contestarle, cosa que no era mentira. Eso disparó aún más sus sospechas de que algo no marchaba bien. Volvió a preguntarme y ante mi negativa me soltó un “si estuvieras bien no te importaría mandarlo a la mierda”, ¿he dicho ya que me conoce perfectamente? Esa afirmación me hizo reír y terminar de derrumbarme a partes iguales. Entonces le expliqué que estaba embajonadilla por algunas cosas que me venían pasando. Me consoló y animó como sólo él sabe hacerlo aún sin tener por qué. 

     Le agradecí que, aunque estuviera a una hora y media de distancia, decidiera pasar la tarde distrayéndome con su compañía a través de una plataforma de llamadas online a la vez que jugábamos a diferentes juegos por internet. Parece una bobería, pero me divierto tanto hablando con él, que hasta lo más absurdo se hace maravilloso.

     Seguíamos conectados a eso de las 18:30 cuando me volvió a notar un quiebro en la voz. ¡Otra vez las malditas hormonas! ¡Mierda! Obviamente, lo notó y tras su interrogativa no lo pensé mucho y le dije que me hacía falta un abrazo suyo. Uno de sus terapéuticos, reconfortantes, largos y calentitos abrazos suyos, pensé yo. Que era un buen día para que estuviera aquí conmigo. Él tampoco lo pensó mucho y me respondió con un “¿Quieres que vaya?”. “¿Estás loco? ¿Cómo te voy a hacer venir ahora? Llegarías sobre las 20:00 y no podrías quedarte mucho para que no se te haga tarde ¡que mañana madrugas! Me encantaría, pero no quiero hacerte esa putada” le respondí yo, aún sorprendida por su ofrecimiento, pues me pilló desprevenida y sin defensas. He de confesar que también me hizo sentir como una niña alelada el hecho de que estuviera dispuesto a hacerlo sólo para que me sintiera mejor. Pero no se dio por vencido, el muy puñetero para todo tiene una solución. Me propuso encontrarnos en La Laguna y, a parte de darme ese abrazo, disfrutar juntos de una deliciosa porción de tarta de chocolate. ¿Quién en su sano juicio se negaría a semejante planazo, verdad? 

     A eso de las 19:00 salí de casa, me encantan los planes improvisados, sobre todo, si son con él. Cuando estaba llegando al lugar donde habíamos quedado lo vi caminando, así que paré mi coche para que se subiera y me indicara el camino a nuestro destino. En el rato que estuvimos dando vueltas por la zona estaba nerviosa, no dejaba de mirarme, hasta que tuve que preguntarle el por qué, “Estoy esperando que aparques porque quiero darte ya ese abrazo, nené”. ¡Casi me lo como a besos! ¡¿Por qué es tan mono, joder?! Estacioné en el primer hueco que vi y cuando me bajé ya él estaba esperando a la altura de la puerta trasera. Otro momento con él en el que me hubiera gustado ralentizar el tiempo y que no acabara, pero el instinto de supervivencia nos sacó de nuestra burbujita, pues estábamos en la carretera aún y ya se sabe cómo es el tráfico en La Laguna. Este pequeño incidente nos sirvió para comenzar nuestra terapia de risas y tonterías, las cuales se alargaron mientras nos metíamos entre pecho y espalda ese delicioso pecado de cacao que valió de excusa para vernos y dar un paseo nocturno.

     Aún era temprano. Buscamos un sitio donde sentarnos y no pudimos encontrar uno mejor. Un rinconcito  con luz suave y un banco de piedra sin respaldo pero con unos bonitos reposabrazos a modo de volutas, uno de los cuales usé para apoyar mi espalda tomando asiento a horcajadas. Él se sentó del mismo modo frente a mí, lo suficientemente cerca para que mis piernas se posaran sobre las suyas y mis brazos rodearan su cuello y su cuerpo cada vez que quería robarle un beso. Parecíamos unos adolescentes, lo cual nos hacía mucha gracia, sin embargo, en un momento dado se me escapó una risilla distraída que, aunque lo intenté, no pude esconder de su atenta mirada. Sabía que el motivo de mi sonrisa era otra cosa. Me tiene estudiada y me conoce perfectamente, no recuerdo si lo había comentado ya. El caso es que dos o tres días antes, en mi cama, habíamos tenido una conversación que se quedará para nosotros y que chocaba con lo que estaba ocurriendo esa noche. Volvimos a hablar del asunto (porque sí, chicas, a él le gusta hablar las cosas y no que queden en el aire) y seguimos disfrutando de la velada como los colegiales que parecíamos.

     Poco a poco, la cosa se fue calentando. Un beso más largo de lo normal, una mano que se colaba por aquí, un roce por allá… Cada vez nos encendíamos más y ninguno quería volver a su casa sin apagar ese fuego. Después de darle un tiempo prudencial para que el bulto que se dibujaba en su pantalón menguase, volvimos al coche y pusimos rumbo al Parque García Sanabria. Nos pareció un buen sitio para buscar un escondite en el que divertirnos un poco. Nada más lejos de la realidad. Aunque por un momento creíamos haberlo encontrado y disfrutamos de un intenso magreo que sólo nos puso más por las nubes, no logramos más que dar un lindo paseo en un lugar encantador.  

     Fue entonces cuando nos acordamos de un sitio ideal, al que incluso una campaña publicitaria le dedicó un anuncio muy controvertido y comentado por todo el mundo. Seguro que much@s ya saben de qué lugar hablo, ¿verdad? Pues para allá que nos fuimos.

     Tras una vuelta de reconocimiento, paramos en uno de los aparcamientos de tierra que hay en Las Teresitas. Para ser una noche cualquiera entre semana, nos llamó la atención la cantidad de coches que había por la zona. Claro que también nos excitaba el panorama y saber para qué estaba toda esa gente ahí.

     En pocos segundos estábamos en el sillón trasero de mi coche. Sentado en el centro de éste, conmigo sobre él, me atraía hacia sí para besarme. Tiene una boca que engancha y una forma de besar que me lleva al puto cielo. Sus labios carnosos haciendo prisioneros de sus deseos a los míos; sus suaves e impredecibles mordiscos; su lengua uniéndose a la mía con desespero mientras me agarraba por la parte posterior de la cabeza para que no me volviese a  escapar tras haberle tentado alejándome en el preciso instante en el que nuestras bocas estaban a punto de tocarse; sus ojos fundiéndose con los míos, como queriendo leer lo que pasaba por nuestras mentes… A estas alturas, la ropa no era más que un estorbo para nosotros. 

     Amparados por el vaho de los cristales, a pesar de tener alguna ventana abierta, nos desnudamos. Necesitaba sentirlo dentro ya. Me he vuelto adicta a él, a su piel, a su olor, a su respiración agitada, a sus jadeos, a sus caricias, a sus arañazos, a su dureza… Cada penetración suya me vuelve loca, pero es la primera la que me hace perder la cabeza del todo, por eso quería recrearme en ella, muy despacito, disfrutando cada milésima de segundo, conteniendo la respiración hasta que nuestros pubis se encontraron y ambos soltamos al unísono una exhalación de placer. Ahora sí, ya podía hacerlo sufrir y gozar como me diera la gana. Y digo sufrir porque sé bien cómo llevarlo al límite, cómo jugar con los ritmos y movimientos de mi cadera para que pase de ser el amante más cariñoso al animal más salvaje. Esa versatilidad suya me encanta. 

     Morbo, luces de otros coches, cristales empañados, gemidos, sudor, saliva, manos clavadas en la piel como garras, su polla imponiéndome el dulce castigo de su profundidad, mi clítoris rozándose con su cuerpo… éxtasis. Así fue como alcancé un inevitable orgasmo que me dejó exhausta.

     Era el momento para él, para que disfrutara a su manera. “Ponte a cuatro”, me dijo medio ordenándomelo. “Ahí está el animal”, pensé yo, sin saber aún lo que iba a hacerme. Bajó la ventanilla, me agarró del pelo con una mano mientras con la otra se apoyaba en mi cadera haciéndome arquear la espalda y empezó a taladrarme sin atisbo alguno de delicadeza al tiempo que sacaba mi cabeza por fuera del coche.  Poco nos importaba que otras personas nos vieran. Creo que no lo he comentado anteriormente, pero me conoce como nadie, sabe bien que adoro ser su pequeña exhibicionista y era consciente de que eso me pondría extremadamente cachonda. Así siguió, reventándome hasta que dejó dentro de mí hasta la última gota de su corrida.

     Durante un momento nos quedamos derrotados en el sillón, tratando de recobrar el aire, pero aunque a ambos nos hubiera encantado quedarnos allí, el tiempo vuela cuando estamos juntos y se nos había hecho demasiado tarde. Nos vestimos entre risas y comentarios sobre lo que acabábamos de hacer. Volvimos a subirnos al coche, lo dejé donde lo había recogido (pues a los dos nos esperaba un largo camino de regreso a nuestras respectivas casas) y nos despedimos con un tierno beso, sabiendo que en un par de días volveríamos a vernos.

Publicado por: lapetitemort
Publicado: 11/11/2020 01:41
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Comentarios: 11
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Comentarios (11)

caballerosur46 | 17/11/2020 08:32

Muy bueno, real, muy bien escritob y decorado a la perfección para continuar con el enfoque sin distraerse con adjetivos y parábolas. Y muy actual y al alcance de cualquiera que quiera meterse como protagonista en esa aventura cambiando caras a la otra persona... Felicidades ha nacido una buen na narradora.

lapetitemort | 17/11/2020 09:28

Muchas gracias por tus palabras, pero sólo soy una aficionada jejeje. Me alegra que lo hayas disfrutado =).

atrevidosbrasil | 12/11/2020 21:05

Buenísimo y muy bien relatado, felicitaciones bombón

mistercat | 12/11/2020 13:22

Wow... bue-ní-si-mo, lapetite. Lo mejor que has escrito aquí de todo lo que te he leído. Ya sabemos todos que aquí la realidad y la ficción vienen bien mezcladitas (y guardar el secreto es parte el juego), pero, joder... juraría que hay mucho AMOR en el aire. xD Realmente muy bueno. Congrats.

lapetitemort | 12/11/2020 14:00

Ostras!! No me esperaba un comentario como ese, tío! Me alegra que te haya gustado, no te voy a engañar jajaja, pero esa palabra es muy grande (y no sólo porque la hayas escrito en mayúsculas xD) en el sentido que intuyo quieres darle jajajaja. Pero sí hay mucho cariño del bueno xD. En fin, GRACIAS por tus palabrejas jajaajajaj ^^,

mistercat | 12/11/2020 14:15

Por cierto, ¡muy buena tb la foto!! ^^,

lapetitemort | 12/11/2020 15:27

Pues resulta que me acabo de dar cuenta de que es la misma que se usó para la citada campaña jajaja. Si lo hubiese hecho a propósito no la hubiese encontrado xD.

lapetitemort | 12/11/2020 11:52

Gracias por los comentarios, sin duda, empujan a seguir narrando mis travesurillas. Habrá más y serán algo más explícitas, seguro, pero éste es un relato bastante especial para mi persona, no es lo que suelo escribir, pero me alegra que os haya gustado. Muchos besitos ricos a tod@s! ^^,

juan8264 | 12/11/2020 10:00

Ibcreible como siempre petit Besoss

miron92 | 12/11/2020 09:49

Pues tendré que pasarme por las teresitas un día a ver si te encuentro :P

lapetitemort | 12/11/2020 11:47

La próxima vez te aviso, para que no te pierdas el espectáculo jajajajaj. = *

aratru | 12/11/2020 09:41

Bonita, sexi, intensa... experiencia mas que relato. Porque consigue que lo vivas mientras lees... jejeje

trovador2020 | 12/11/2020 09:02

Vaya. Este relato es tan sugerente que deja volar la imagiacion.

marisa | 12/11/2020 08:41

Un polvo en las Teresitas. Un clásico! Jaja buen relato!

lapetitemort | 12/11/2020 08:56

Gracias, cielo =) jajajaja. Un besote!

laika | 12/11/2020 00:18

Muy interesante... 😏

lapetitemort | 12/11/2020 00:28

Con tu permiso, me lo tomaré como un comentario positivo jajajaja. Muacks! ^^,

guxido | 11/11/2020 22:54

Impresionante joooooeeee

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