Sofía

Sofía

Era una tarde de otoño, la suave brisa entraba por la terraza de aquel apartamento a las afueras de la ciudad.

Abrí una cerveza y bebí el primer sorbo mientras esperaba. Sólo un sorbo, el más placentero. Dejé la puerta entreabierta como les había dicho.

Primero llegó ella. Una joven de 24 años, de piel blanquita, el pelo corto. Algo tímida e introvertida, pero con ganas de comerse el mundo y de experimentar su sexualidad al máximo. Por eso estaba allí. Quería probar algo diferente.

Yo estaba apoyada en la barandilla de la terraza. Ella sabía lo que tenía que hacer. Entrar, arrodillarse y volver a dejar la puerta como estaba. Pero escuché el ruido de la puerta al cerrarse. Por eso seguí de espaldas apoyada en la barandilla, con la vista perdida en el horizonte. No se oía nada. Pero sabía que ella estaba ahí. Miré mi reloj. Dejé pasar tres minutos. Sabía que a ella se le iban a hacer eternos. Era su primer castigo.

*¡Hola Sofía! - dije con un tono suave casi como un susurro mientras me dirigía hacia ella.

-¡Hola Señora!

El corazón se me encogió al verla allí arrodillada, tal y como le había dicho.

*¿Sabes por qué te he hecho esperar?

-No, Señora.

*¿Qué se te ha olvidado?

Sofía se empezó a poner nerviosa, recordando las indicaciones que le había dado: maquillada, falda corta, no ropa interior, a las 18h en el apartamento número 361 de aquella urbanización, dejar la puerta tal y como la había encontrado.

La besé y le mordí el labio inferior, mientras con una mano abrí la puerta del todo.

*Tenemos visita. Puedes levantarte. Sírvete lo que quieras para beber.

La vi caminando nerviosa hacia la cocina. Yo volví a la terraza. A los pocos minutos la sentí venir hacia mí con una copa de Baileys. Ambas nos miramos a los ojos, incapaces de apartar la mirada. Su sonrisa me indicaba todo está bien.

Se escucharon unos pasos cada vez más cerca, la puerta se cerró. Alguien había entrado. Era él.

Él sabía la razón por la que estaba allí. Mi deseo era que viera la iniciación de Sofía. Sabía que si hablaba, no tardaría ni un segundo en ponerle una mordaza. Sabía que podía observarnos pero respetando la distancia. Sabía que si se movía demasiado, le ataría impidiéndole masturbarse. Sabía que no nos podía tocar a no ser que recibiera una orden.

Entró y se arrodilló también cerrando la puerta tras de sí. Le dije a Sofía que fuera a recibir a nuestro invitado. La oí llamarme desde la entrada. Le pregunté qué pasaba y me dijo que viniera a verlo.

Allí estaba él. Arrodillado tal y como le había pedido. La mirada baja. En sus manos llevaba una rosa roja. -Un bonito detalle- pensé.

Me acerqué a ellos. Le dije a Sofía que se arrodillara junto a él. Me dirigí a él y le dije que le quitará el envoltorio de plástico a la rosa, que la tomara entre sus labios y me la ofreciera. Lo hizo.

Al coger la rosa vi que se había hecho daño, pues se llevo los dedos a sus labios.

*No hagas eso - le dije. Inmediatamente después le besé enfrascándonos en un beso cálido y dulce, que segundos más tarde se convertiría en un beso apasionado, en las ganas devoradoras de volver a sentirle mío.

Sentí el sabor de su sangre. Sabía que se moría de ganas de jugar conmigo. Pero ella sería el centro de mi atención las próximas horas. Era su momento, el momento de Sofía. Él debía esperar.

(... )

Publicado por: misteriuswoman
Publicado: 11/11/2020 17:15
Visto (veces): 327
Comentarios: 4
A 21 personas les gusta este blog
Comentarios (4)

rjmencey | 12/11/2020 18:59

Divertido y cuando la continuación

misteriuswoman | 13/11/2020 08:12

Gracias, pues cuando vuelva a tener un ratito para escribir

mikitfe | 12/11/2020 18:32

Mmm muy sugerente el relato... Esperaremos... 😘😘

misteriuswoman | 13/11/2020 08:11

Gracias

interesante50 | 12/11/2020 16:14

Fantástico, pendiente de más.

misteriuswoman | 12/11/2020 17:41

Muchas gracias. Lo continuaré en cuánto pueda ;)

guajiro | 12/11/2020 15:43

Embriagador relato.

misteriuswoman | 12/11/2020 17:41

Muchas gracias

guajiro | 12/11/2020 17:45

Gracias a usted por tan magnifico relato... el principio es prometedor

Nuestra web, como todas las webs del mundo, usa cookies. La Unión Europea nos obliga a poner este molesto aviso. Más información