Hace un par de semanas y disponiendo de unos cuantos dias libres, me embarqué a hacer el camino de Santiago. El tiempo caluroso y mucha gente, aunque siempre el trato con peregrinos y demás, fantastico. Al sexto dia de ruta, estabamos descansando en una terraza de la maratoniana jornada, cuando oigo Juan, mi nombre. Me giro y los ojos se me pusieron como platos. Era Marta, una excompañera del trabajo con la que tuve varias aventuras muchos años atras, en Barcelona. Fue algo asombroso, despues de tantos años y en un pueblo, cada uno a cientos de kilometros de sus respectivas vidas. A mi ne acompañaba mi primo y a ella una amiga. Tras las presentaciones nos ponemos a contar las cosas que nos estaban pasando en el Camino y decidimos cenar los cuatro juntos. Mas conversacion, unas copas y cada mochuelo a su olivo, mejor dicho, albergue; no sin antes quedar para la tarde siguiente a pesar de tener que variar nosotros un poco la distancia.
Seguia tan atractiva como siempre, pero con mas culo y no miento si digo que me gustaria echarla un caliqueño.
Llego la tarde y nos juntamos para relajarnos, tomar unas cañas, cenar y al albergue, ese dia si estabamos en el mismo y en la misma habitacion de 6 literas. La iba deseando cada vez mas y esa noche, entre que la tenía tan cerca y me acordaba de tiempos pasados, me ponia berrón. Al dia siguiente lo mísmo, antes de llegar a destino me dijo que tenía una sorpresa para mi. Despues diciendome que fuese yo solo Tras una ducha en el albergue y unas cervezas me fuí yo solo. Cuando llegué, con mucho mosqueo, veo que era un hostal. entonces sale del hotel. Había pillado una habitacion para los dos, esa era la sorpresa. Tiró de mi mano y nos dirigimos a la habitacion. En el ascensor sus brazos se apoderaron de mi espalda y sus labios no cesaban de besarme. Me confeso que en cuanto me vió, la entro un deseo de mí, barbaro y que la atraía tanto como hace años y tenía ganas de acostarse conmigo. Dicho y hecho, nos entregamos el uno al otro como que no había un mañana, nos comimos a besos, follamos de todas las formas que nos venian a la cabeza. La penetraba con unas ganas tremendas, mucha postura de rodillas acabe con ellas ascocidas, me encantaba su coño, depilado y rosita como hace tantos años, que no me dejaba descansar. Nos quedamos dormidos hasta el dia siguiente, pena que tuvieramos que salir para iniciar una nueva jornada.
Ese y los siguientes dias hasta el final haciamos vida de grupo al llegar a los albergues, pero al llegar a Santiago, ella y yo decidimos cogernos un par de dias mas para descansar y proseguir nuestra aventura del reencuentro. Mi primo y su amiga se fue cada uno para casa. Nosotros alquilamos un coche y nos fuimos a hacer esa escapada lejos de la gente, en un sitio tranquilo, vida de relax, sexo, mucho sexo y deseo. Al final, cada uno de vuelta a su vida, cansados y resignados del dia a dia y deseando juntar dos o tres dias para volver a revivir una amistad, sentimientos, deseo, lujuria...
Como siempre he dicho, el Camino no es el que viene en las guías turísticas. Cada uno hace su propio Camino y el mío, fue maravilloso e inolvidable