Principios de una mujer unicornio

Principios de una mujer unicornio

Como mujer sola y bisexual en este mundo liberal, me atrevo a construir mis propios principios. No pretenden ser universales. Son simplemente los míos, nacidos de la experiencia, de los aciertos y también de los errores.
1. Entras en el espacio más íntimo de una pareja. Respeta.
Respetar implica comprender sus códigos, cuidar sus límites y saber ocupar tu lugar sin invadir el suyo. No llegas para cambiar nada, ni para competir con nadie. Llegas como invitada a un espacio construido por otras personas.
2. Ubícate.
Cero vínculo romántico no implica cero vínculo humano. Aquí discrepo de quienes defienden una distancia absoluta. Existe una selecta minoría con la que comparto conversaciones más personales, preocupaciones, alegrías o fragmentos de vida. La reciprocidad humaniza la relación sin teñirla de lo que no es. No todo vínculo profundo es amor. No toda cercanía necesita convertirse en pareja.
2. Para muchos hombres solos te conviertes en un caballo de Troya.
A través de ti pueden acceder a parejas a las que difícilmente llegarían por sí mismos. No los necesitas. No confundas el interés por la pareja con el interés por ti.
3. Tu casa es tu templo.
Es tu refugio, tu espacio seguro. No todos los recuerdos serán buenos y no merece la pena llenar de sombras un lugar destinado a darte paz.
4. Elige escenarios que favorezcan tu libertad.
Tener libertad para decir sí, para decir no o para cambiar de opinión resulta mucho más sencillo en un espacio neutral, como un club. En la casa de otras personas también puedes ejercerla, pero la situación puede volverse más incómoda, las expectativas más difíciles de gestionar y la salida menos sencilla.
5. El sentido común debe acompañarte siempre.
Eso implica no acudir a casas, coches, hoteles o espacios privados de personas que no conoces. La libertad nunca debe estar reñida con la prudencia.
6. La seducción y la química van mucho más allá del físico.
La atracción es importante, pero no suficiente. Observa cómo hablan, cómo tratan a los demás, cómo te hacen sentir y qué despiertan en ti. Mira más allá de los cuerpos.
 
7. La libertad no consiste en decir sí a todo.
La verdadera libertad consiste en poder elegir, poner límites y marcharte cuando algo deja de encajar contigo.
9. Tu actitud.
Es la variable más importante de toda la ecuación. Dicen que las mujeres solas en este mundo vamos endiosadas por lo excepcional de nuestra condición. No es mi caso y espero que tampoco sea el tuyo. Baja a la tierra. No dejas de ser una mujer deseable sexualmente, igual que muchas otras personas que te rodean. Trata a todo el mundo con respeto. Escucha. Agradece. Sé amable. La verdadera elegancia nunca ha tenido que ver con sentirse superior.
10. No hagas perder el tiempo a los demás.
En este mundo los plantones son frecuentes. La falta de palabra también.
No contribuyas a ello. Puedes cambiar de opinión. Puedes arrepentirte. Puedes cancelar un encuentro. Pero hazlo con tiempo y con respeto. Tu tiempo vale. El de los demás también.
11. Dosifica.
El placer también necesita cierta excepcionalidad. Si conviertes este mundo en una rutina constante, terminará pareciéndose demasiado a un domingo cualquiera de sofá y serie.
Conserva la emoción de prepararte para salir. La ilusión del camino. La sensación de estar haciendo algo que rompe, aunque sea por unas horas, con la versión más previsible de ti misma. Que siga siendo una elección consciente y no una costumbre automática. Porque parte del placer está también en la espera.
12. Por encima del sexo están las personas.
Es mi principio más importante. Si percibes que puedes romper algo valioso, dañar a alguien o generar sufrimiento innecesario, aléjate. No todo vale.
 
No escribo estos principios para convencer a nadie.
Los escribo para recordarme cómo quiero caminar en este mundo liberal.

Publicado por: purepleasurex
Publicado: 06/06/2026 08:05
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